El director general del OIEA, la agencia atómica de la ONU, Rafael Grossi, vaticina un renacer de la energía nuclear debido a su papel en la lucha contra el cambio climático y por la necesidad de muchos países europeos de garantizar su independencia energética tras la invasión rusa de Ucrania.

En una entrevista con Efe en Viena, el responsable máximo del OIEA considera que «sin la energía nuclear no es posible avanzar al paso requerido en materia de descarbonización».

«O puesto de otra manera: sin la energía nuclear es mucho más difícil o imposible», señala Grossi, un diplomático argentino que dirige el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) desde finales de 2020.

Pero al margen de la necesidad de descarbonizar las economías en las próximas tres décadas, el nuevo factor a tener en cuenta es la independencia energética que buscan muchos países ante el embargo petrolero que prepara la Unión Europea (UE) contra Rusia por la invasión de Ucrania.

Además, sigue sobre la mesa de la UE un posible corte total de las importaciones de gas natural procedente de Rusia, una medida especialmente dañina para ciertos países, principalmente Alemania, la economía más grande del continente.

«La convergencia de estos factores, o sea, la independencia energética y el cambio climático, son dos factores que están teniendo una influencia en muchas de las decisiones que se están tomando en materia de energía en Europa y en el mundo», señala Grossi.

En algunos países, como el Reino Unido o en algunos estados excomunistas del Este de Europa, los gobiernos están apostando por generar más energía atómica, ya sea a través de la construcción de nuevas plantas o la ampliación de instalaciones ya existentes.

«Hay gente que ha asumido como una verdad absoluta que construir una central nuclear requiere 15 años. Y no es así. Se puede hacer en cuatro años, en cinco años. Vamos a tener reactores modulares y pequeños», asegura el director del OIEA, la cual vela por la seguridad atómica en el planeta.

Además de ampliar o construir nuevas plantas, existe la posibilidad de extender la vida de centrales atómicas existentes, agrega Grossi.

«Hay países europeos que tienen centrales nucleares que funcionan perfectamente y que han decidido cerrarlas. Son decisiones políticas que en el OIEA respetamos, obviamente», asegura.

«Pero no debemos olvidar que son decisiones políticas. Un país puede decidir hacerlo o no hacerlo», recuerda Grossi.

«Para ser muy objetivos», resume el jefe del OIEA, «creo que lo que habrá es una desaceleración bastante marcada de la caída del factor nuclear que estaba prevista (hasta hace poco)».

Alude así a la decisión de varios gobiernos europeos, como el belga, español, alemán o sueco, de cerrar en los próximos años todas sus centrales nucleares.

Mientras que otros países, como Francia, siempre han apostado por lo nuclear para asegurar su independencia energética, «hay muchos países que están revisando sus decisiones», recuerda el director general del OIEA.

«Otros países, que tras haber decidido previamente cerrar todo, como Bélgica, ahora están diciendo bueno, ‘sigamos diez años más’. Vemos un reposicionamiento bastante claro», asegura Grossi sobre ese cambio de actitud.

Mientras que el enfrentamiento entre Occidente y Rusia se traslada cada vez más al sector energético, con un planeado embargo contra el petróleo ruso, por ahora el sector nuclear ruso, con la empresa pública Rosatom a la cabeza, no se ha visto afectado.

«Hay países que revisan sus compromisos contractuales (con Rosatom) por razones políticas. Hay algunos que están cancelando contratos y otros que dicen: hago caso omiso a la cuestión política o militar y sigo adelante con mis prioridades energéticas», concluye Grossi, en referencia a Estados como Hungría, que sigue adelante con su plan de ampliar su única planta nuclear con ayuda rusa.

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