Hoy, en el Día Mundial del Medio Ambiente, el Gobierno Nacional y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible firmaron un convenio con Conservación Internacional y Allcot (desarrollador de proyectos contra el cambio climático) para adelantar acciones de restauración ecológica en áreas degradas en la Sierra Nevada de Santa Marta. Se firmó en el territorio indígena arhuaco Kankawarwa, que significa donde nace la vida.

Con la restauración de 1000 hectáreas y la plantación de 700.000 árboles de especies nativas de ecosistemas tropicales y andinos, se aportará a la meta del Gobierno Nacional de sembrar 180 millones de árboles al 2022. Se han plantado, a la fecha, 60.978.219 en diferentes regiones del país.

El proyecto durará 18 meses, aproximadamente, se desarrollará a partir de 4 componentes enfocados en conocimiento propio, restauración ecológica, intercambio de capacidades e instrumentos económicos. Contará con un presupuesto de $7.149.983.546. El Ministerio aportará $5.000.000.000 (70 %) y Conservación Internacional y Allcot $2.149.994.456 (30 %).

Setecientas cincuenta familias del Resguardo Indígena Arhuaco, de la Sierra Nevada de Santa Marta, participarán activamente en toda la ejecución. Para esto, se harán ejercicios de concertación para la identificación y la priorización de las zonas de importancia cultural y ambiental para las actividades de restauración y la ubicación de los viveros comunitarios. Todo esto, en pro de establecer un sistema de articulación cultural.

También se implementará un plan de formación de capacidades comunitarias e institucionales en el desarrollo de acciones de restauración ecológica y monitoreo de variables ambientales. Y a través del proceso de restauración se generará un sistema de incentivos económicos a las familias involucradas y al personal técnico indígena que participe en las fases de diseño, implementación y monitoreo en las acciones de restauración.

Árboles, la mejor ‘tecnología’
“Aunque tengamos toda esta biodiversidad, la Sierra está amenazada por el cambio climático, el deshielo de nuestra corteza nevada es visible. Colombia representa tan solo el 0.6 % de todas las emisiones de Gases de Efecto Invernadero en el mundo, pero es uno de los países más amenazados. Nuestro país ha decidido asumir un reto frente al cual no hay ninguna claudicación: llegar al año 2030 reduciendo un 51 % de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, y llegar al 2050 siendo un país carbono neutral”, dijo el presidente de la República, Iván Duque.

El mandatario anunció que se harán cada vez más proyectos con energía limpia en Colombia, se reducirá la huella individual de carbono, se migrará hacia el transporte más limpio y la economía circular, que es producir conservando y conservar produciendo bajo los principios de reducir, reciclar y reutilizar. “La mejor tecnología que existe en el mundo para la captura del CO2 son los árboles, y hoy estamos aquí mostrándole al mundo que vamos a recuperar cerca de 1000 hectáreas. Es la demostración de que el medio ambiente también se protege de la mano de las comunidades ancestrales, de que se puede hacer verdadera sostenibilidad, de que se puede sembrar una cultura para siempre”, dijo.

El mayor legado
El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, destacó que sea la misma comunidad la que vaya a sembrar, restaurar y conservar. “Entonces, señor presidente, hoy iniciamos este proyecto, uno de muchos con los que seguiremos trabajando también desde la Sierra y con esta comunidad arhuaca. Los 700.000 árboles le sumarán a la meta de los 180 millones de árboles. Un mensaje no solamente a todos los colombianos, a las comunidades indígenas, de campesinos, sino al mundo hoy en el Día del Medio Ambiente: nuestro mayor legado es cuidar y conservar nuestro planeta”, expresó.

Una oportunidad
Héctor Izquierdo Mejía, docente de la Institución Educativa Indígena Pluricultural Kankawarwa, comentó: “Es un proyecto de interés para la comunidad en general, no solamente indígena, sino para los colonos y grandes empresarios que se encuentren en zona baja. Lo miramos como una oportunidad para compartir nuestra experiencia y, lógicamente, plantear la propuesta, no solo desde la distancia, sino de manera personal, que es lo más importante, porque ambos (Gobierno y comunidad) ven y sienten la necesidad una vez que se ubican en el contexto”.

Los indígenas arhuacos, al iniciar la jornada hicieron un rito sagrado de recibimiento en Kankawarwa. Le expresaron al presidente Duque, al ministro Correa y a la comitiva del Gobierno Nacional y aliados, algunas necesidades. Margarita Villafañe habló sobre la niñez y la juventud indígenas; Danilo Villafañe, gobernador arhuaco, se refirió a la restauración y a los programas de guardabosques; Eduar Álvarez, asesor del cabildo, expuso sobre el cordón ambiental de la zona, y Atanasio Gil Moscate, gobernador kogui, pidió un mayor compromiso hacia su comunidad.

Para garantizar la estabilidad del proceso de restauración, en el convenio se han dispuesto tres mantenimientos de estos 700.000 árboles nativos con una periodicidad en promedio de tres meses entre cada sostenimiento una vez iniciado los ciclos de siembra. Los sitios en los que se sembrará serán seleccionados conjuntamente con la comunidad indígena de acuerdo con criterios ecosistémicos y culturales, teniendo en cuenta la distribución de las áreas con vocación para la restauración ecológica de los resguardos.

En el evento también estuvieron presentes Carlos Manuel Rodríguez, presidente del GEF (de manera virtual); Fabio Arjona, director ejecutivo de Conservación Internacional; Carlos Francisco Diazgranados, director de la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), y Pierre Lapaque, representante en Colombia de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC), entre otras personas.
Gran diversidad

La Sierra Nevada de Santa Marta es uno de los espacios naturales más emblemáticos e importantes de Colombia. Su ubicación geográfica como complejo montañoso aislado en los Andes, y la alta diversidad de ecosistemas y paisajes, encarnan una de las diversidades biológicas más singulares de Suramérica, en la que se destacan cientos de especies de flora y fauna. Además, ofrece importantes servicios ecosistémicos de los que depende una parte importante de los habitantes del Caribe colombiano. Es el hogar de los taironas, indígenas de gran relevancia e importancia cultural, que mantienen una relación tradicional con el hábitat de sus reservas.

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