El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible trabaja en proyectos en torno a la Adaptación Basada en Ecosistemas (AbE), que benefician a comunidades y a sus territorios con alternativas económicas y sociales a partir de bienes y servicios de la naturaleza.

La AbE es el uso de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas como parte de una estrategia global de adaptación para ayudar a las personas a adaptarse a los efectos adversos del cambio climático, según el Convenio sobre Diversidad Biológica.

Por ello, el Gobierno Nacional pone en marcha el proyecto ‘Adaptación a los impactos del cambio climático en los recursos hídricos de los Andes (Aicca) en Colombia’, financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés), liderado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y llevado a cabo por el Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión (Condesan), proyecto que en el país se implementa junto al Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

La iniciativa promueve la adaptación basada en ecosistemas, específicamente en la cuenca del Lago de Tota, en los municipios de Aquitania, Tota, Cuitiva y Sogamoso (Boyacá), región que produce el 80 % de la cebolla larga que consume el país, y que, gracias a esta iniciativa se han beneficiado más de 6000 personas.

El proyecto ha implementado medidas de adaptación en sectores prioritarios a través del programa de Extensión Rural que comprende iniciativas de seguridad alimentaria, buenas prácticas ambientales en torno a la cebolla, papa y ganadería; fortalecimiento de gestión del territorio, motivación a la innovación desde las escuelas, diseño del monitoreo y evaluación de prácticas adaptativas, como la cosecha de aguas lluvias; monitoreo meteorológico participativo, restauración ecológica, centro de germinación agroforestal y turismo sostenible, entre otros.

“El cambio climático no da espera”

“Así, en equipo con las comunidades y el Gobierno, y especialmente el Minambiente, es como venimos estructurando todo un plan de herramientas para que se puedan seguir llevando a cabo  acciones, y que el país, desde sus distintas regiones, tenga cómo enfrentar el cambio climático desde las propias dinámicas socioeconómicas y culturales de cada territorio. El cambio climático no da espera, Colombia está tomando decisiones y ejecutando acciones. Es con hechos como le estamos cumpliendo a los colombianos”, explicó Carlos Eduardo Correa, ministro de Ambiente.

Regular y retener agua, clave

De otra parte, el Minambiente, junto a Conservación Internacional Colombia, implementó el proyecto ‘Adaptación a los impactos climáticos en regulación y suministro de agua para el área de Chingaza-Sumapaz-Guerrero’, fortaleciendo la adaptación al cambio climático en la alta montaña, concentrando acciones para identificar escenarios de este fenómeno en la región, y la capacidad de estas áreas para suministrar y regular el agua.

Allí la Adaptación Basada en Ecosistemas se evidenció en la implementación de sistemas silvopastoriles que les devuelven a los suelos dedicados a la ganadería, su capacidad para regular y retener agua, mejorando las prácticas ganaderas a través de la renovación de praderas, entre otros.

Mejor calidad de vida

Otro proyecto es el de ‘Reducción del riesgo y la vulnerabilidad al cambio climático en la región de la Depresión Momposina en Colombia’, liderado por el Minambiente y que, junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), apoyó la construcción de 10 centros comunitarios elevados del suelo, los que les permitirán a más de 600 personas de los municipios de Ayapel (Córdoba), San Marcos y San Benito Abad (Sucre), evitar que sus viviendas y centros se inunden en temporadas de lluvias, reduciendo así su vulnerabilidad a las condiciones climáticas cambiantes en el territorio.

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