Con la esperanza de un final feliz, en los últimos días fue trasladada un puma hembra de la especie Puma concolor a las instalaciones de Corpoamazonía, en un recorrido de 900 kilómetros, con el objetivo de continuar un proceso de rehabilitación y liberación del animal recuperado del tráfico ilegal en Medellín.

Su historia fue conocida en marzo de este año cuando la familia que la tenía en cautiverio la entregó voluntariamente a la Policía Nacional, la cual manifestó que la habían traído desde el departamento del Putumayo.

En ese momento era un cachorro todavía lactante, pesaba 800 gramos, tenía el tamaño de un gato pequeño y presentaba secreción ocular, diarrea y una malformación producto de la alimentación inadecuada.

Después de haber sido recuperada ingresó al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV-Fauna) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, operado en convenio con la Universidad CES, donde fue revisada por médicos veterinarios, biólogos y zootecnistas.  Durante los meses que permaneció allí, el animal recibió tratamiento médico, alimentación especializada y valoración comportamental; una vez terminado el periodo de lactancia fue aislada para evitar que se apegara a sus cuidadores.

Ahora, con 11 kilos de peso, sana y con capacidad de cazar presas, la puma es apta para iniciar un proceso más complejo. “Los pumas permanecen durante un año con su madre, aprendiendo a cazar, a esconderse y en general a relacionarse con su entorno. Por esto los procesos de rehabilitación de estos mamíferos son tan complejos”, explica Julio Oyola Ceballos, coordinador del CAV-Fauna.

El equipo se contactó con Corpoamazonía, quienes adelantan un proceso con un puma llegado este año en circunstancias similares, y se acordó el traslado de la puma hembra a esta zona del país.

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