La comunidad del resguardo indígena Nonuya de Villazul (corregimiento de Araracuara, Solano, Caquetá), publicó recientemente una cartilla de nombre ‘Mojinɨjeke Magajanotɨ Meteemei: Conociendo Nuestro Territorio, Lo Cuidamos’, trabajo que forma parte de otro esfuerzo más de esta comunidad para proteger y preservar tanto sus recursos naturales y su biodiversidad, como sus tradiciones culturales y lengua.

Y es que el resguardo ya ha trabajado en iniciativas como la conservación de la tortuga charapa, especie en riesgo de extinción que es altamente relevante para esta comunidad.

Justamente, desde hace un tiempo se desarrolla allí, en conjunto con la Sociedad Zoológica de Frankfurt, un proyecto que monitorea permanentemente a la tortuga charapa, tanto en verano como en invierno, en las tres playas estratégicas que forman parte del resguardo.

De hecho, el proyecto con Visión Amazonía, iniciativa del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, ha fortalecido logísticamente este monitoreo, que antes se hacía en cambuches localizados en las playas. Ahora se está construyendo en una de ellas una estación biológica que brindará una mejor calidad de vida a quienes trabajen allí y, además, albergará la primera biblioteca de conservación de la zona. En las otras dos playas, se entregarán kits solares que, además de brindar luz en la noche, permitirán a los trabajadores cargar sus dispositivos móviles.

Y así se llegó a la cartilla

El importante trabajo que ha desarrollado el resguardo en torno a la tortuga charapa sirvió como base para proponer un nuevo proyecto al Pilar Indígena de Visión Amazonía, con el cual se planteó establecer una Zona de Manejo Especial para proteger la biodiversidad y los recursos naturales, así como fortalecer la herencia cultural y lingüística.

Con la financiación de este proyecto, se empezó a trabajar. El primer paso fue desarrollar una caracterización biológica y cultural del territorio. “Hicimos un inventario de animales y plantas, en especial de aquellas especies que tuvieran una importancia cultural (por ejemplo, en seguridad alimentaria o en narraciones tradicionales) o en el tema de conservación (es decir, que estuvieran en riesgo de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)”, explicó Esteban Carrillo, profesional de campo, quien trabajó en el proyecto.

A partir de esto, nació la idea de crear una cartilla que pudiera incluirse en los planes de educación ambiental que se llevan a cabo en la zona. Fue así como nació ‘Mojinɨjeke Magajanotɨ Meteemei: Conociendo Nuestro Territorio, Lo Cuidamos’, una cartilla escrita en muinane, yucuna y español, y que cuenta con registro ISBN.

Los contenidos de la cartilla se consolidaron, precisamente, a partir de la interrelación entre lo biológico y lo cultural. La inclusión de los aspectos culturales fue tan atractiva que la comunidad decidió que la cartilla comenzara con ese tema.

Posteriormente, se pasó al proceso de diseño, que resultó muy enriquecedor, ya que permitió elaborar una cartilla creativa y llena de sorpresas. Por ejemplo, en la publicación hay ilustraciones hechas por jóvenes de la propia comunidad, lo que permitió descubrir talentos en el resguardo.

Los objetivos de la cartilla son de diferente índole: “En principio, está dirigida a la niñez y la juventud del resguardo, para garantizar que su lengua y su cultura se mantengan vivas. Sin embargo, consideramos que puede servir como ejemplo para otros grupos indígenas de la Amazonía colombiana y del resto del país. Asimismo, le apuntamos a fomentar la difusión de contenidos locales en el mundo entero, en una suerte de proceso que llamo globalización a la inversa”, añadió Carrillo.

Esto último es importante, ya que la cartilla puede ser leída por personas de cualquier lugar para aprender sobre los valiosos alcances de los conocimientos indígenas en la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales.

Para esto es fundamental el siguiente paso: la distribución. “Esperamos imprimir entre 230 y 250 cartillas. La mayoría se distribuirán en el resguardo; otras las destinaremos a la Biblioteca del Banco de la República (sedes Bogotá y Leticia), a la Biblioteca de la Universidad Nacional de la sede Amazonía, a las bibliotecas de las principales Organizaciones No Gubernamental que se interesan en las comunidades indígenas, a escuelas de las comunidades que están cerca del resguardo y a escuelas ubicadas en Leticia”, contó Carrillo.

La cartilla también está disponible en formato digital. Consúltela en el siguiente enlace: visionamazonia.minambiente.gov.co/content/uploads/2022/02/Conociendo-nuestro-territorio-lo-cuidamos_baja.pdf.

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