El Premio BIBO reconoce proyectos en diferentes territorios del país enfocados en conservar, restaurar y/o hacer un uso sostenible de la biodiversidad, específicamente, alguna de las cinco causas principales de pérdida de nuestra riqueza natural, identificadas este año por la Plataforma intergubernamental Científico Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por su nombre en inglés), en las que se encuentra el cambio climático.

En esta oportunidad, los jurados reconocieron en la categoría construcción de paisajes sostenibles el trabajo desarrollado por el Ministerio de Ambiente, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y Agra Arquitectos, con el diseño de construcciones adaptadas a las condiciones climáticas propias de la Mojana, diseñadas para que las comunidades puedan utilizarlas como refugio en caso de inundación, resguardo durante olas de calor, tiempos de sequía extrema y como espacios de reunión o actividades sociales.

El proyecto creo un diseño flexible, donde se utilizan tipologías, materiales y técnicas locales e industrializadas, con un enfoque de infraestructura vernácula, un concepto que respeta los saberes locales de los habitantes e involucra procesos, materiales y conocimientos propios de la región. Esto, permite responder de forma más efectiva a los cambios climáticos, sociales y ambientales del área del proyecto e implica consideraciones técnicas sostenibles y amigables con el medio socioeconómico.

Esta iniciativa que recibe el premio BIBO hace parte del proyecto, “Reducción del riesgo y de la vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático en la región de la Mojana”, implementado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, que tiene como objetivo reducir la vulnerabilidad de las comunidades y de los humedales en la región de la Depresión Momposina a los riesgos de inundación y de sequía asociados con el cambio climático y la variabilidad climática.

“Para el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible es un orgullo haber ocupado los dos primeros lugares en la categoría de “Construcción de paisajes sostenibles”, con dos proyectos bandera de la adaptación al cambio climático en Colombia, que han permitido procesos de asociatividad en la comunidad, mejorando su calidad de vida y fortaleciendo los procesos de adaptación en el territorio. Sin lugar a dudas, las comunidades de La Mojana y la alta montaña, podrán comprender con mayor facilidad los cambios presentados en su región y establecer medidas para enfrentar temporadas de sequía, lluvias torrenciales o inundaciones, sin poner en peligro sus vidas y sus actividades económicas”, Comentó el Ministro de Ambiente Carlos Correa.

En la Mojana, la temporada de lluvias de 2010 coincidió con el fenómeno de La Niña, afectando a 211.857 personas (aproximadamente la mitad de la población total de la zona) y produciendo la inundación de más de 20.000 viviendas. Con sus casas las familias perdieron todos sus enseres y se enfrentaron al desplazamiento hacia centros poblados o la vida en tambos (plataformas hechas de madera), mientras pasaba la inundación.

“Necesitábamos medidas estructurales para vivienda y escuelas que respondieran a los riesgos o amenazas climáticas en la Mojana, por eso se propuso un diseño de vivienda y centro comunitario que además de incorporar criterios de adaptación al cambio climático y la variabilidad climática, respondieran a las necesidades y deseos de las comunidades. Para esto se promovió la participación activa de las familias vinculadas al proyecto, valorando su opinión y conocimientos sobre el mejor tipo de arquitectura compatible con su entorno natural y tradicional, logrando así la construcción de tres viviendas y 10 centros comunitarios adaptados”, afirmó Jimena Puyana, gerente del área de Ambiente y Desarrollo Sostenible del PNUD.

En el pasado, la infraestructura construida por las comunidades estaba definida por las características particulares de cada paisaje. Las técnicas de construcción fueron diseñadas para interactuar con su entorno, basándose en materiales locales y el conocimiento de las comunidades sobre el lugar donde viven. Hoy, los efectos del cambio climático están empujando a la arquitectura a recuperar su perspectiva vernácula, que se refiere al uso de lo propio o lo nativo en la construcción de la infraestructura.

«En general, las culturas ancestrales han sabido adaptarse a la variabilidad climática, tanto en sus medios como en sus modos de vida, incluidas las soluciones de hábitat. La arquitectura tradicional es adaptativa en cuanto a implantación en el territorio, a las tipologías, las técnicas y los materiales utilizados. Por esto, entender las características de culturas ancestrales y tradicionales, incorporando sus saberes y prácticas a soluciones de diseño y construcción funcionales y seguras, permite plantear arquitectura resiliente al cambio climático», afirmó el equipo de Agra Arquitectos.

De igual manera, el proyecto “Adaptación al Cambio Climático en la Alta Montaña”, desarrollado en el corredor Chingaza-Sumapaz-Guerrero, liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible con el apoyo de Conservación Internacional, ocupó el segundo lugar en la misma categoría por las acciones e implementación de medidas de adaptación al cambio climático con más de 60 familias productoras de papa y leche de la región pertenecientes a los municipios de Tausa, Sesquilé, Guatavita, Guasca y Localidad de Usme.

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