La pobreza y las consecuencias del cambio climático están interrelacionadas, pues de los 35 países más amenazados por el mismo 27 ya experimentan una “inseguridad alimentaria extrema”, según el informe ‘Cambio climático: Una crisis en ciernes’, elaborado por Acción contra el Hambre (ACF) y distribuido estos días a los responsables políticos mundiales de la COP26.

Esto supone que 117 millones de personas en el mundo viven con un nivel de hambre crítico o peor, o que casi un tercio de su población infantil sufre desnutrición crónica y retraso en el crecimiento.

“La gran injusticia de esto es que las personas más afectadas por el cambio climático son las menos responsables de provocarlo”, según el documento, en el que se asegura que las emisiones conjuntas de estos veintisiete países no superan el 5 % de aquellas pertenecientes a los miembros del G7.

En términos económicos las diferencias resultan más exageradas, ya que el Producto Interior Bruto (PIB) por habitante en estos países amenazados es inferior al 2,5% del PIB por persona de los miembros del G7.

Como ejemplo, el texto compara los casos del Reino Unido y Madagascar: en el primero la riqueza media por persona es 80 veces mayor que en el segundo, donde la peor sequía de los últimos cuarenta años está provocando que casi la mitad de la población viva en una crisis alimentaria y que cuatro de cada diez niños padezcan malnutrición crónica.

El documento advierte a los países desarrollados de que se va “camino de un calentamiento de 2,7 °C y muchos de los efectos ya están fijados”; de hecho, asegura que se están alcanzando “puntos de inflexión”, como son el derretimiento del permafrost (capa de suelo congelada de forma permanente) y el retroceso del Amazonas.

Si continúa esta tendencia, el informe predice que para 2040 hasta 3.900 millones de personas estarán expuestas a grandes olas de calor, 400 millones no podrán trabajar y habrá 10 millones más de muertes al año.

Síguenos

PLANETA SOSTENIBLE
Chatea con nosotros

Pin It on Pinterest