Históricamente se ha concebido la pesca como una actividad que tiene la misma finalidad de la caza o la recolección, obtener comida del medio silvestre. Sin embargo, la pesca va más allá. Desde hace mucho tiempo algunas personas vieron en esta actividad algo más en el desarrollo de las habilidades para capturar un pez y que esta era, de por sí, una actividad recreativa.

Hablamos de la pesca deportiva cuyo desarrollo se ha dado de la mano con la creación de nuevos materiales para los equipos de pesca y anzuelos. Durante siglos las innovaciones fueron pocas. Hay registros de la pesca n la época de los faraones egipcios o en tiempos del Imperio Romano en que usaban cañas de madera, líneas de fibras vegetales como el cáñamo o fibras trenzadas de animales como los pelos de la cola de los caballos.

Así perduró la tradición más o menos hasta principios del siglo XIX cuando se empezaron a usar cañas de bambú compuestas y líneas de seda mucho más largas y resistentes, que almacenaban en rudimentarios carretes de madera o metálicos, según un texto publicado en la página web del  Instituto Humboltd.

En el caso de Colombia hay evidencias del arte rupestre de Chiribiquete con pictografías que datan de finales del Pleistoceno y principios del Holoceno (hace más de 10.000 años) y ya dan indicios de la importancia de la pesca en la subsistencia del Homo sapiens. También hay restos arqueológicos de peces en la cuenca del Magdalena que muestran su aprovechamiento desde por lo menos 1.000 años.

Es por esto que la pesca deportiva o recreativa tiene una característica principal en todo el mundo: se realiza con una caña o vara, de la cual sale una línea que va al agua y que sirve para capturar el pez con un anzuelo. También son consideradas como deportivas las modalidades que no están dirigidas a capturar un pez sino a “engañarlo” con un señuelo o mosca sin anzuelo.

Desde el 2019, el Instituto Humboldt ha venido trabajando en una agenda nacional centrada en los Recursos Hidrobiológicos y Pesqueros Continentales de Colombia, dada la importancia de este componente de la biodiversidad para las comunidades humanas del país.

Es así como los peces y su aprovechamiento han tenido una atención particular dentro del quehacer científico del Instituto, ya que ha liderado diferentes estudios orientados a su conservación y aprovechamiento sostenible. Dentro de esta agenda investigativa se encuentra la línea de pesca deportiva, resultados que hoy se presentan con la publicación número XVIII “La pesca deportiva continental en Colombia” (2019).

De acuerdo con la publicación, esta modalidad de pesca se realiza en el 80% de los departamentos del país, principalmente en Vichada, Guainía, Antioquia, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Nariño, Santander, Sucre y Valle del Cauca; tanto en el mar como en las aguas continentales, ríos, lagunas, ciénagas, lagos incluyendo los embalses, lagos artificiales o estanques donde se cultivan especies introducidas (exóticas y trasplantadas).

Las cuencas con mayor número de especies de interés para la pesca deportiva son el Amazonas y el Orinoco con 42 y 43 especies, respectivamente, le sigue el Magdalena con 28 especies, de las cuales el 53% de las especies son exóticas o trasplantadas.

Además, como producto de esta investigación se elaboró el listado de las especies de interés deportivo y se reconocen 76 especies, de las cuales 19 especies se encuentran amenazadas a nivel nacional y seis son especies introducidas. Las 76 especies están agrupadas en 11 órdenes, 22 familias y 47 géneros.

Justamente por la condición de amenaza de algunas de estas especies, es importante establecer los estándares de manejo dentro de la práctica con el objetivo de lograr los propósitos de sostenibilidad.

 

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