Un equipo de National Geographic conformado por más de 20 personas, entre investigadores, cinematógrafos internacionales y colaboradores colombianos se encuentra en el Pacífico adelantando estudios sobre la riqueza marina de esa zona.

El equipo recibió ayer la visita del presidente de la República, Iván Duque Márquez, y en los últimos días estuvo acompañado por el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa. La exploración tiene como base la embarcación Argo, que lleva a bordo al personal científico del programa Pristine Seas, de National Geographic.

La exploración adelanta estudios en distintas zonas del mar colombiano, primero en las dorsales submarinas de Malpelo y Yuruparí, en la región conocida como Colinas y Lomas, y en el Golfo de Tribugá, en el océano Pacífico, para luego desplazarse a las zonas de Serranilla y Bajo Nuevo, al norte de la Reserva de la Biósfera Seaflower, en el Caribe colombiano.

“Es con hechos”: Presidente

El presidente Duque les explicó a los expedicionarios y a los representantes de las instituciones que acompañan la exploración el inmenso compromiso ambiental que Colombia tiene frente a la protección de sus recursos y la mitigación del cambio climático. También recordó que su Gobierno radicó el 11 de febrero pasado, ante la Unesco, un documento con información para iniciar el proceso de evaluación de declaratoria como Reserva de Biósfera a la región de Tribugá-Cupica-Baudó.

“Colombia entendió claramente que una de sus prioridades es la conservación de su inmensa y admirada biodiversidad, que no hay un planeta B y que todos, con nuestras acciones podemos salvar este hogar común. Colombia protegerá en este año 2022 el 30 por ciento de sus áreas marinas y terrestres, un hito porque lo lograremos ocho años antes del acuerdo global, lo que demuestra su contribución y su interés en el medio ambiente. Es con hechos como lo estamos logrando”, afirmó el mandatario.

Observan la riqueza marina

La investigación combinará censos visuales a través del buceo, cámaras pelágicas (para captar fauna de gran tamaño), ADN ambiental, análisis de contaminación por microplásticos, marcaje de tiburones, censos de aves marinas y otras cámaras remotas que registrarán la vida marina desde la superficie hasta los 4500 metros de profundidad; además, cuenta con un submarino tripulado que puede descender hasta 450 metros.

“Hasta donde hemos estado en la zona de Yuruparí, alrededor del Santuario de Malpelo, que es una zona profunda cerca de aquí del Chocó, hemos visto cosas extraordinarias. Tuvimos la oportunidad de bajar el submarino aquí en el Golfo de Tribugá, vimos hasta un tiburón zorro, que es una especie críticamente amenazada”, expresó Enric Sala, explorador residente de National Geographic y director ejecutivo del programa Pristine Seas.

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