María Guillón hace parte del proceso de reincorporación, el cual adelanta en el Grupo Territorial Santander de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, ARN. Ante los retos económicos impuestos por la pandemia de la COVID-19, vio en las botellas desechadas por otros y en los adornos con motivos navideños, una oportunidad para emprender y generar recursos.

“Con un hijo me puse a recorrer algunas calles y a recoger botellas de vidrio de cerveza, vino y agua para embellecerlas y hacer regalos decorativos de fin de año”, señaló María. Gracias a lo que considera “habilidades innatas” para las manualidades, diseñó y elaboró los revestimientos para las botellas usando lana, hilos y cabuya. “Desde pequeña tengo habilidades para pintar, he hecho pesebres y palmas de icopor. Viendo tutoriales en Internet aprendí a elaborar las flores que llevan las botellas”, agregó.

Esta mujer, que dejó atrás su pasado en el conflicto y hoy le apuesta a la legalidad, exhibe sus creaciones en plataformas digitales y atiende pedidos a domicilio. Actualmente María cuenta con el acompañamiento de la ARN en su proceso de reincorporación, y ha recibido los beneficios económicos y productivos establecidos por el Estado para las personas que dejaron las armas.

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