En el marco del Día Meteorológico Mundial, que se celebra hoy, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible resalta la labor de los territorios y su rol fundamental en torno a su liderazgo con el monitoreo comunitario, un ejercicio estratégico que les permite estudiar el clima, observarlo, comprenderlo para tomar decisiones y adaptarse al cambio climático.

Para hacer el monitoreo del clima, las comunidades cuentan con herramientas como el pluviómetro, un recipiente en forma de cono que les permite medir la cantidad de lluvia que cae en cada uno de sus predios. Con esto pueden tener certeza de cuántos milímetros de agua cae por metro cuadrado.

De igual manera, se apoyan en el termohigrómetro, utilizado principalmente para monitorear la temperatura y humedad relativa del ambiente, herramienta con la que se registran los datos máximos y mínimos de temperatura, permitiéndoles conocer el estado del tiempo de ese día, y, así, llevar a cabo las actividades productivas planeadas para lluvias o tiempos secos.

La recopilación de datos es fundamental para las comunidades, ya que así se puede saber qué humedad tiene la tierra y determinar si las condiciones son óptimas para sembrar. Esto es importante porque, debido a los cambios en el clima, las comunidades ya no tienen certeza de las épocas ideales para sembrar sus productos.

Empoderar para comprender

El ministro de Ambiente, Carlos Eduardo Correa, manifestó que las comunidades son indispensables para esta actividad, ya que pueden recolectar información sin importar la ubicación geográfica, lo que toma sentido porque en algunas partes del territorio nacional no hay información ni red hidrometeorológica. “Por eso, al empoderar a las comunidades y enseñarles cómo se toman los datos, podrán comprender qué deben hacer para que los efectos del cambio climático no perjudiquen su vida diaria, la producción de sus fincas, y puedan adaptarse a nuevos modos de vida, entre otros aspectos”, dijo.

El Minambiente, a través de la Dirección de Cambio Climático y Gestión del Riesgo, implementa proyectos que potencializan el monitoreo comunitario del clima, como una medida bandera de adaptación, a través de la utilización de instrumentos sencillos.

Adaptarse es fundamental

Por ejemplo, el proyecto ‘Adaptación a los impactos del cambio climático en los recursos hídricos de los Andes (Aicca) en Colombia’, financiado por el fondo GEF, liderado por el CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) y ejecutado por el Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión (Condesan).

Herramienta que sí aporta

De igual manera, la iniciativa ‘Mojana, Clima y Vida’, desarrollada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Minambiente, que cuenta con el Centro Regional de Pronóstico y Alertas Tempranas de La Mojana, y que permite el monitoreo hidrometeorológico y climático de la región y la difusión de información para la toma de decisiones en entidades territoriales, sector agropecuario, campesinos, entre otros.

Registrar datos, clave

También está la estrategia ‘Adaptación al cambio climático’, financiada por el fondo GEF, implementada por el Banco Interamericano de Desarrollo y ejecutada por el Minambiente en alianza con Conservación Internacional Colombia. Con esta iniciativa se estableció una red de 38 integrantes que registran datos diarios de temperatura, humedad relativa y pluviosidad en las cuatro microcuencas priorizadas (río Guandoque, San Francisco, Chipatá y Chisacá), en Cundinamarca. Con estas acciones se fortalecieron las capacidades de la comunidad, líderes campesinos y escuelas rurales, para realizar monitoreo comunitario del clima en veredas de los municipios de Sesquilé y Guatavita.

Para evitar la pérdida de procesos

Así mismo, el proyecto ‘Creación de capacidad de adaptación al cambio climático a través de acciones de seguridad alimentaria y nutrición en comunidades afro e indígenas vulnerables en la zona fronteriza entre Colombia y Ecuador’, implementa un sistema de alertas tempranas participativo de vigías del clima con enfoques para la gestión del riesgo de desastres, y también vigías del clima agropecuarios para mitigar el riesgo de pérdida en sus procesos productivos por variabilidad climática y fenómenos meteorológicos extremos. La iniciativa beneficia a 69 comunidades.

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