De su pueblo Betulia -al suroeste del departamento- se vino hace 9 años para Medellín en busca de nuevas oportunidades, Yudy Faneidy Correa Ceballos.  Aterrizó primero en una casa ubicada en las calles empinadas del barrio Pablo VI-La Francia, en la comuna 2 y, estando allí, se enteró del programa Mínimo Vital de Agua que ofrecía la Administración Municipal y sin pensarlo dos veces, acudió a las oficinas de La Alpujarra con los documentos que le exigían y como a los dos meses salió favorecida con este beneficio.

Un tiempo después se trasladó al barrio Bello Horizonte, para pasar de allí a San Germán y terminar anidando en Girardot y, estando en cada uno de estos vecindarios, ha llevado los documentos a la Alcaldía para seguir gozando de este apoyo y lo ha conseguido.

Es que es mucha la ayuda que nos brinda la Alcaldía de Medellín porque es un ahorro muy grande para la economía familiar. Siempre he sido economizadora en el consumo, al punto de que el agua de la lavadora la reciclo para hacer otras labores de aseo en la casa”, manifiesta.

Sabe el provecho que logra, porque además esto le representa según ella más o menos un 50% por ciento de ahorro en la cuenta de los servicios, lo cual es muy significativo, afirma esta mujer de tan solo 35 años, trabajadora del sector de las confecciones. “El agua es muy vital, es muy importante y por eso soy moderada en su consumo”, sentencia.

Una historia, algo similar, le ocurrió a Rosa María Blandón Moncada, quien del barrio Santo Domingo llegó hace tres años a vivir en Villas del Socorro en San Javier, en la comuna 13, donde la pasa feliz con su hija y su nieto. Allí, hace apenas dos meses, luego de asistir a una reunión que se programó con los vecinos, le notificaron que era favorecida del programa Mínimo Vital de Agua de la Alcaldía de Medellín.

Antes, cuando yo vivía por allá por Santo Domingo e incluso aquí, derrochaba mucha agua porque vivía lavando todo y porque le echaba mucha al jardín y entonces venían más caros los servicios. Yo lo hacía porque las maticas también necesitan del líquido para vivir, pero ahora ya no hago esas gracias. Ya economizo, porque el agua es vital”, así se refiere doña Rosa al cambio que dio en el uso de este servicio básico, al ser consciente de que no se puede botar.

Este es un beneficio muy grande para mí y para la gente, me siento muy contenta y muy bendecida de ser apoyada con esto. Yo la uso para el aseo y las cosas normales de la casa, pero hoy soy más controlada en el gasto, porque hay que economizar”, reitera.

Esta ama de casa no se extiende en declaraciones, pero sí repite varias veces el gran aporte a su economía que le ha dado el Mínimo Vital de Agua, que le permite hoy, a sus 60 años, estar tranquila en su casa, en compañía de su hija y de su nieta, agradecida con este servicio que le brinda la Alcaldía de Medellín y muy consciente del cuidado que hay que tener con ella.  “Hay que economizarla”, concluye.

Yudy y Rosa hacen parte de los 268.964 beneficiarios del programa Mínimo Vital de Agua Potable que tienen asegurados este apoyo hasta el año 2023, gracias a un convenio entre la Administración Municipal y las Empresas Públicas de Medellín.

Las personas que reciben este beneficio son quienes tienen un puntaje del Sisbén de hasta 47.99 en la versión tres, cuya encuesta se haya realizado en Medellín y/o sean víctimas de desplazamiento forzado.  La inversión anual es del orden de los $25.000 millones.

Este programa cumple 12 años de hacer sido implementado en la ciudad, llevando bienestar, salud, progreso y esperanza a familias vulnerables de nuestra capital.

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