Mañana se celebrará el Día Mundial de las Aves Migratorias, una fecha para crear conciencia sobre la importancia de estos animales y la necesidad de mayor cooperación internacional para conservarlas.

Bajo el lema ‘Atenuar las luces para las aves en la noche’, este año la celebración llama la atención sobre la contaminación lumínica, considerada una amenaza importante y creciente para la vida silvestre, incluidas muchas especies de aves migratorias.

Cada año, la contaminación lumínica contribuye a la muerte de millones de aves por colisiones. El exceso de luz artificial durante la noche puede desorientar a las aves durante su migración, lo que provoca colisiones fatales con edificios iluminados, torres de comunicación y otras estructuras.

La Convención sobre Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS, por sus siglas en inglés), desarrolla nuevas directrices centradas en las aves terrestres migratorias y los murciélagos, las que se presentarán a las Partes de la convención para su adopción en la 14ª Reunión de la Conferencia en 2023.

Mañana, en el marco de la celebración, se realizará la jornada del Global Big Day, actividad anual para la observación de aves en todo el planeta en un solo día, en la que Colombia ocupa el primer lugar.

Para unirse a esta celebración, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, hará avistamiento en Vía Parque Isla Salamanca, reconocido como el ‘aeropuerto internacional de las aves’; allí, gracias a la productividad de su ecosistema de manglar, las aves migratorias encuentran el lugar propicio para alimentarse y terminar su recorrido.

A su vez, el viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio, Nicolás Galarza Sánchez, visitará el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, en La Guajira, área en la se encuentran más de 250 especies de aves, entre ellas migratorias y amenazadas, como el flamenco rosado (Phoenicopterus ruber ruber), y residentes típicas de ecosistemas secos de La Guajira, como el rey guajiro (Cardinalis phoeniceus), el pinzón guajiro (Arremonops tocuyensis) y el colibrí anteado (Leucippus falax).

Migraciones, eventos fascinantes

Son definidas como el desplazamiento permanente de un grupo de aves de la misma especie con un destino y una dirección de viaje claros. (Naranjo, 2004, Minambiente y WWF 2012).

De las 1954 especies de aves que registra el SiB en Colombia, y de acuerdo con datos de la ‘Guía de las especies migratorias de la biodiversidad en Colombia’, de esta riqueza de aves, 275 especies tienen comportamientos migratorios periódicos.

Algunas de las rutas de distribución de las aves que migran a Colombia son Norteamérica, Centroamérica; otras viajan por el golfo de México y llegan al Caribe. También está la ruta del Atlántico, que entra a Suramérica por las Guayanas y Venezuela, desde donde algunas bordean el litoral hasta entrar a Colombia. También están las migraciones australes desde el sur y el centro de Suramérica, sobre todo a través de la Amazonía.

Durante la época de migración, las aves vuelan enormes distancias, lo que hace que sea una época de mucha demanda energética, por lo tanto, los viajes se realizan por etapas, parando en puntos estratégicos donde puedan recuperar la energía (Bayly & Chaparro-Herrera, 2015). Así, las aves requieren de sitios que proporcionen gran cantidad de recursos para su alimentación y que a la vez sean lugares seguros para refugio y descanso.

La cacería, la contaminación del agua y del suelo por uso de pesticidas y herbicidas, y la destrucción de ecosistemas claves como playas, manglares, humedales o bosques, a causa de la deforestación, se consideran las principales amenazas que enfrentan las aves migratorias.

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