Peru – Management of Natural Resources in the Southern Highlands Project (MARENASS) – October 2006

Las tasas de deforestación en América Latina y el Caribe son significativamente más bajas en los territorios indígenas y tribales donde los gobiernos han reconocido formalmente los derechos colectivos territoriales, y mejorar la seguridad de la tenencia de estos territorios es una forma eficiente y rentable para reducir las emisiones de dióxido de carbono equivalente (CO2e).

Ese es uno de los hallazgos claves del nuevo informe ‘Los pueblos indígenas y tribales y la gobernanza de los bosques’, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (Filac).

Basado en una revisión de más de 300 estudios publicados en las últimas dos décadas, el nuevo informe revela por primera vez hasta qué punto la ciencia ha demostrado que los pueblos indígenas y tribales, en general, han sido mucho mejores guardianes de sus bosques en comparación con los responsables de los demás bosques de la región.

La investigación también sugiere que su función protectora está cada vez más en riesgo, en un momento en que la Amazonia se acerca a un punto de inflexión, que podría tener impactos preocupantes en las precipitaciones y en la temperatura y, eventualmente, en la producción de alimentos y el clima global.

“Los pueblos indígenas y tribales, y los bosques en sus territorios, cumplen un papel vital en la acción climática global y regional, y en la lucha contra la pobreza, el hambre y la desnutrición. Sus territorios contienen alrededor de un tercio de todo el carbono almacenado en los bosques de América Latina y el Caribe y el 14 por ciento del carbono almacenado en los bosques tropicales de todo el mundo”, dice el representante regional de la FAO, Julio Berdegué.

Los mejores resultados se observaron en los territorios de los pueblos indígenas y tribales que cuentan con títulos legales colectivos reconocidos: entre 2000 y 2012, las tasas de deforestación en estos territorios en la Amazonia boliviana, brasileña y colombiana fueron solo la mitad a un tercio de las de otros bosques con características ecológicas similares.

El informe pide a los gobiernos, a los financiadores climáticos, al sector privado y a la sociedad civil que inviertan en iniciativas que fortalezcan el papel que juegan los pueblos indígenas y tribales en la gobernanza forestal, refuercen los derechos territoriales comunales, compensen a las comunidades indígenas y tribales por los servicios ambientales que brindan, y que faciliten el manejo forestal comunitario.

Según uno de los estudios analizados en el informe FAO / Filac, la tasa de deforestación dentro de los bosques indígenas donde se ha asegurado la propiedad de la tierra es 2,8 veces menor que fuera de dichas áreas en Bolivia, 2,5 veces menor en Brasil y 2 veces menor en Colombia.

Los territorios colectivos titulados evitaron entre 42,8 y 59,7 millones de toneladas métricas (MtC) de emisiones de CO2 cada año en estos tres países; estas emisiones combinadas equivalen a sacar de circulación entre 9 y 12,6 millones de vehículos durante un año.

Si bien el impacto de garantizar la seguridad de la tenencia es grande, el costo es muy bajo: solo se necesitan 6 dólares para titular una hectárea de tierra en Colombia y 45 dólares, en Bolivia.

Además, según el estudio, el costo de titular tierras indígenas es de 5 a 42 veces más bajo que el costo promedio de evitar CO2 a través de la captura y almacenamiento de carbono fósil, tanto para centrales eléctricas de carbón o de gas.

En los territorios indígenas de la cuenca del Amazonas perdieron menos del 0,3 % del carbono en sus bosques entre 2003 y 2016, las áreas protegidas no indígenas perdieron 0,6 %, y otras zonas que no eran territorios indígenas ni áreas protegidas perdieron 3,6 %: como resultado de ellos, aunque los territorios indígenas cubren el 28 % de la cuenca del Amazonas, solo generaron el 2,6 % de las emisiones brutas de carbono de la región.

En Colombia, el 52 % del territorio es bosque natural, según el Ideam, y según el Dane, el 48,3 % de esos bosques pertenece a los indígenas; para el año 2018, el Instituto Colombiano Agustín Codazzi reportó un total de 894 resguardos equivalente a 31’646.865 hectáreas.

De acuerdo con Minambiente, los grupos étnicos en Colombia son titulares de territorios donde se encuentra el 53,4 % de los bosques naturales, encontrando el 46,1 % en resguardos indígenas y el 7,3 % en territorios colectivos de comunidades negras o afrocolombianas.

Los pueblos indígenas constituyen solo el 5 % de la población mundial; sin embargo, son grandes custodios del medioambiente. Además, el 28 % de la superficie terrestre del planeta, incluidas algunas de las zonas forestales más intactas a nivel ecológico y con mayor biodiversidad, son gestionadas principalmente por pueblos, familias, pequeños campesinos y comunidades locales indígenas.

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