Su nombre es Juan Bernardo Palacios Lemos, pero todo el mundo le dice Bob. ¿Y por qué Bob? “Por mi estilo de cabello a lo rasta, por mi alegría y por mi energía a lo Bob Marley”, el legendario e icónico cantante de reggae cuya música y mensaje perdura en el corazón y en el recuerdo de muchos. Es licenciado en teatro de la Universidad de Antioquia y oriundo de Chigorodó, en el Urabá antioqueño, donde desde muy pequeño tuvo bicicleta y supo del placer de montar en el llamado caballito de acero. Fue un amor para siempre. “Me mantenía de arriba para abajo en ella”. 

Esta pasión perdura hasta hoy con sus ya 41 años a cuestas. Desde el barrio Boston, donde vive, todos los días planea sus recorridos en bici a donde deba ir por razones de su trabajo o de su vida personal. “Para mí la cicla es el medio de transporte en donde puedo sentirme mejor, hacer uso de mi propio tiempo, tener más contacto con las personas y con la naturaleza, ya sea en trayectos cortos o largos. ¡Cómo será que ya le di la vuelta a Urabá, desde Medellín hacia Montería!”, dice en medio de una risa de satisfacción personal por este logro alcanzado.

Como amante de la bicicleta es socio fundador de la corporación SiCLas -así como lo ven escrito, con S de sí se puede pedalear y como una afirmación por el uso de la bicicleta, como él mismo lo explica-. “Yo allí soy instructor de manejo de bicicletas. Hago parte de ella desde sus inicios hace como 9 ó 10 años.  Empezamos muy poquitos y llegamos a movilizar a unas 1.500 personas en nuestros recorridos por la ciudad, donde sentimos la necesidad de promover este medio de transporte en Medellín, porque es más eficiente, más ecológico, no contamina y se ahorra dinero, entre muchas ventajas”.

Medellín para caminar y pedalear

En concordancia con esto, la Administración Municipal, por intermedio de su Secretaría de Movilidad, viene implementando el programa Medellín Caminable y Pedaleable que busca, entre otros resultados, incrementar en un 4% la participación de los viajes en bicicleta en los recorridos totales de la ciudad; mantener en un 26,5 % la participación de los viajes peatonales en los desplazamientos totales; e incrementar en un 20% la participación de mujeres usando la bicicleta en la red ciclista.

Algunos de los proyectos y estrategias para cumplir con estas metas comprenden la densificación de la red ciclista de la ciudad, con el diseño de 145,4 km., ofreciendo conexiones y rutas seguras para las personas que se transportan en bicicleta; una guía de intervención con criterios para la movilidad activa con enfoque de género formulada y el trazado de 20 km. de red ciclista, articulada a la red existente, para conectar el norte y el sur de Medellín.

 

Los recorridos de Bob y los suyos

Todos los lunes hacen una planeación de la SiCLeada que van a realizar por algún barrio de Medellín, lo divulgan en redes y sin falta, los miércoles -después de las siete de la noche- van llegando los del colectivo al sitio de reunión en la urbanización Carlos E. Restrepo, para empezar la jornada.

Las rutas se clasifican en tres categorías: verde, amarillo y rojo, de acuerdo con la dificultad y en ellas participan desde niños con sus papás -que llegan con sus bicicletas acondicionadas para cargar a los pequeños- hasta adultos mayores como don Raúl Vásquez, que ya es toda una institución entre ellos.

Durante su rodaje llevan tres megáfonos para promover el uso de la bicicleta y el respeto a su vida en las vías, cuentan con un equipo logístico para que les colabore en los cruces semafóricos y con temas de seguridad vial durante el recorrido.

Con la Secretaría de Movilidad de Medellín han trabajado de la mano en diferentes ocasiones, pero ahora por la pandemia se resguardaron a la espera de que la situación de salud mejore, sin embargo, han participado en distintas mesas de trabajo impulsadas desde esta dependencia y desde el Área Metropolitana, donde la cicla es el eje central.

Como parte de su labor, tienen una BiciEscuela SiCLas en donde enseñan a personas adultas a manejar en grupos y en clases personalizadas, al igual que tienen clases para niños. Con la pandemia se inventaron lo que llamaron las SiCLeadas atomizadas, que son unas transmisiones que hacen vía redes sociales con invitados en donde se hablan temas relacionados con la bicicleta, lo que les ha permitido estar en contacto con diferentes públicos.

Una ciudad de bicicletas

Conocen otros colectivos, su accionar es muy urbano y por eso se desplazan es por diferentes barrios de la ciudad. No han tenido incidentes que lamentar y de acuerdo con el recorrido -por ejemplo, si es de nivel de dificultad rojo- le recomiendan a quien no ven en buenas condiciones o que no tiene la bicicleta adecuada, que se devuelva y que los acompañe en otra ocasión.

Su sueño es ver una ciudad con más personas en este vehículo en las vías y que haya una pacificación del tráfico, con zonas 30 -donde la velocidad no pase de ese límite de kilómetros por hora- y donde los niños puedan ir al colegio en ellas haciendo los trayectos sin dificultades. “Entre más bicicletas haya en la ciudad es porque se hacen bien las cosas”.  

Han tenido acercamiento con la Policía para tener un control frente al tema de inseguridad y hacen permanentes recomendaciones a los participantes sobre las medidas que se deben tomar.

Bob es feliz montado en su cicla y por lo que parece, seguirá echando pedal por siempre. “Yo la uso como medio de transporte para todo: para visitar a mis amigos, para ir al mercado, para una cita y para muchas cosas más y espero que las personas se preparen para esto”, señala.

Una Medellín Caminable y Pedaleable

Según una Encuesta Origen Destino -EOD- realizada por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, el 26% de los viajes diarios en la región se realizan a pie y el 1% en bicicleta, teniendo en cuenta que la mayoría de los recorridos tienen como destino un lugar al interior de la misma comuna o corregimiento, es decir, desplazamientos que potencialmente pueden realizarse en medios no motorizados de transporte.

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