Ciento ocho familias de la zona rural del municipio de San José del Guaviare le han dicho sí a los acuerdos de conservación, restauración y no deforestación, formando con ello un corredor de conectividad de 3055 hectáreas de bosque en cercanías al área protegida más grande del país, el Parque Nacional Natural Chiribiquete.

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible coordina este proceso a través de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Norte y el Oriente Amazónico (CDA), con el apoyo del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi) y en asocio con la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) y organizaciones campesinas del sector como Asociación El Capricho (Asocapricho). Todo en el marco de la implementación del Proyecto ASL Corazón de la Amazonía.

“Estos acuerdos de conservación, más que un documento son un proceso de apropiación del territorio, en donde la iniciativa de forestería comunitaria se articula para darle el impulso al desarrollo de una economía sustentable a las comunidades que vienen involucrándose para encontrar alternativas productivas sostenibles con las características de la Amazonía”, explicó Carlos Eduardo Correa, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Para llegar a esto, se han hecho estudios del bosque, inventarios forestales, capacitaciones en el reconocimiento de especies de valor comercial, construcción de viveros comunitarios y talleres de fortalecimiento de capacidades con los pobladores.

La formalización de los acuerdos de conservación involucra un proceso participativo de planificación del paisaje, en el que se presenta a las comunidades información que incluye imágenes satelitales y aéreas para identificar la delimitación de la propiedad, los usos de la tierra y el establecimiento de potenciales arreglos para la utilización sostenible a nivel predial. La cartografía social es un instrumento esencial para que los agricultores visualicen y acuerden los arreglos de planificación predial que mejor se adapten a su visión del territorio y bienestar.

“Pensamos que los árboles en pie no producen beneficios, tenemos que cambiar esa mentalidad. En el bosque hay mucha más rentabilidad que en el ganado, con la madera, las resinas, con las semillas y el turismo. Yo vivo del bosque, ahí está el presente y el futuro”, afirma Olmes Alonso Rodríguez, agricultor miembro de Asocapricho.

Colombia ha hecho público su compromiso nacional de deforestación neta cero para el año 2030, lo que implica no solo la reducción de este flagelo sino también un aumento de la restauración de las zonas degradadas; por ello, los acuerdos de conservación diseñados y firmados con las comunidades locales contribuirán a esos objetivos, al tiempo que fortalecerán el capital natural y social de la región.

El proyecto Corazón de la Amazonía fortalece la gobernanza forestal institucional y comunitaria, ayuda a conservar los bosques y a promover la ordenación y el uso sostenible en la región. Forma parte del Programa de Paisajes Sostenibles de la Amazonía (ASL en inglés), financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (FMAM) y ejecutado entre el Ministerio, el Sinchi, Parques Nacionales Naturales de Colombia, el Ideam, Corpoamazonía, CDA y el Fondo del Patrimonio Natural, todo con el apoyo del Banco Mundial.

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