Son pequeñas y se transportan en manadas llamadas enjambres. Son inofensivas y básicas en la cadena alimentaria, al punto que el físico Albert Einstein pronosticó que el día que las abejas falten, el mundo aguantará hambre. Viven en una perfecta organización al interior de sus colmenas y no molestan al ser humano, más bien este, con sus fumigaciones y otras prácticas, las han ido disminuyendo a grandes niveles. Eso sí, no toleran ser molestadas y cuando lo hacen atacan a su agresor y sus picadas producen alergias, dolores e hinchazones y en algunos casos la muerte.

Cada vez es más notoria la presencia de estos enjambres en sitios públicos de las ciudades como los árboles en los parques, postes de luces, partes altas de las edificaciones o de las iglesias, muros y zonas comunes en donde la gente suele vivir su cotidianidad.

Y por desconocimiento o tal vez por curiosidad, las personas tienden a alejarlas de su hábitat de manera inapropiada, y es allí cuando ellas despliegan sus diminutas alas y con su punzante aguijón defienden a capa y espada su enjambre, ocasionando situaciones de riesgo para las comunidades.

¿Por qué las abejas se tomas espacios urbanos?

De acuerdo con Andrés Gómez Arboleda, ingeniero ambiental con especialización en Gestión del Riesgo, apicultor y coordinador de la Línea de Emergencias 123, del componente DAGRD Bomberos Medellín y estudioso del comportamiento de estos pequeños animales, “por el calor de la temporada seca las plantas florecen y entonces las abejas aprovechan ese momento de floración para recolectar alimentos, a la par, la abeja reina aumenta la producción de huevos, y al haber más alimento y más calor, crece la reproducción de estos insectos, entonces hay más familias que salen a buscar un nuevo lugar y como los espacios urbanos tienen tantas cavidades en los ladrillos, en los edificios o en las lámparas de luz, ellas buscan estos sitios que son aptos por ser seguros y por sentirse protegidas allí, ya que no les entra agua, encuentran calor y  pueden montar fácilmente la guardia para cuidar su colmena”.

¿Qué se debe hacer cuando se encuentra un enjambre?

Lo primero que recomienda Andrés es “no molestarlas, no intentar retirarlas del lugar, no arrojarles objetos, no generar olores ni ruidos fuertes, ni vibraciones, ni movimientos bruscos, ni quemarlas. Se debe evacuar la zona y llamar al 123”.

Allí se verifica la situación con la Secretaría de Medio Ambiente, y si es una emergencia que involucra incidente con personas se llama al cuerpo de bomberos como apoyo, el cual evacúa al paciente si requiere una asistencia médica o algún tipo de atención, hace un cerramiento con cinta y a la vez, se activa un grupo de rescatistas expertos avalados por el Área Metropolitana, quienes vestidos con trajes especiales para esto y con técnicas que ellos conocen, proceden a retirar las abejas y las entregan a un grupo de reubicadores con apiarios que las reciben y las llevan a otro lugar.

 “Las abejas no son agresivas -resalta Andrés- son defensivas cuando sienten que su hogar y su familia están en peligro. Si al nido no lo molestan, no pasa nada. Generalmente estos ataques ocurren cuando se hacen labores de jardinería, de rocería o de mantenimiento, que perturban al panal y ahí es cuando atacan”.

¿Qué se debe hacer si las abejas se posan sobre uno?

Si la persona es picada no debe realizar movimientos bruscos, evitar el manoteo, no sacudir la mano, ni intentar de estripar a la abeja. No coger el aguijón con los dedos porque al hacerlo se aprieta la bolsa con el veneno y termina es inyectándoselo. Lo ideal es barrer el aguijón con una navaja o superficie plana. En caso de múltiples picaduras enrojecimiento o hinchazón grande, se debe llevar al paciente a un sitio de atención, aplicar hielo en la picadura y evacuar el área.

Las abejas tienen una gran importancia ambiental y no deben matarse para no alterar el ecosistema alimenticio. Se calcula que el 80 % de los alimentos de origen vegetal son polinizados por abejas, o sea, que estas hacen que las plantas en flor produzcan cualquier tipo de semillas y de futas. Además, sus productos ayudan a aumentar las defensas del organismo y al tratamiento de algunas enfermedades. La labor de este pequeño animal es fundamental para el mantenimiento de la vida sobre la tierra.

Es tanta su importancia, que en su labor de protección de las especies el Área Metropolitana tiene varios proyectos relacionados con abejas, entre ellos una red de polinizadores que las reciben y las usan para fecundar los bosques del área metropolitana, además de hoteles para abejas solitarias que van allí a establecer sus nidos.

Así que la próxima vez que se encuentre con un nido de abejas cerca de su lugar de residencia o en algún otro sitio que frecuenta, no se preocupe, ellas nada le van a hacer si no las molesta. Déjelas quietecitas, llame al 123, atienda las recomendaciones de los expertos, evacúe el lugar y siga tranquilo su vida en armonía con el medioambiente.

Deje la tarea a los que saben la labor de manipular a estas pequeñas maravillas de nuestros bosques.

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