Los caballitos de mar son una especie amenazada por el cambio climático, la sobrepesca y las capturas furtivas que logran más de sesenta millones de ejemplares al año para destinarlas mayoritariamente a la medicina tradicional asiática, ha explicado a EFE el investigador del CSIC, Miquel Planas.

Según Planas, investigador principal en el grupo de Ecología y recursos marinos del CSIC, se prevé que con el aumento de las temperaturas del agua del océano causado por el cambio climático, algunas especies que no se encuentran más allá de Holanda o Gran Bretaña, “se desplacen más hacia el norte”.

Pero entre sus mayores amenazas, según el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), los caballitos de mar o hipocampos (Hippocampus) tienen a una serie de recetas de la medicina tradicional china a las que se le otorgan una serie de beneficios para la salud, que “en algunas ocasiones cuenta con corroboraciones científicas y en otras no”.

Las mafias trabajan en zonas donde hay poblaciones importantes de caballitos de mar, como Perú o el sur de Portugal, donde “realizan capturas ilegales de ejemplares”.

“En España, concretamente en Málaga, se han decomisado miles de caballitos de mar de capturas ilegales que estaban disecados y listos para enviarse a China para la medicina tradicional”, asegura.

Otro peligro para esta especie es la destrucción “de tipo antropogénico de sus hábitats”, como las zonas de macroalgas o con plantas marinas como la posidonia o la zostera.

Planas explica que “cada media hora desaparecen a nivel mundial el equivalente a un campo de fútbol de esas comunidades vegetales”.

Proyecto Save Little Big Seahorse

Para preservar la especie, desde la ong Oceánidas se promueve el proyecto Save Little Big Seahorse, el cual cuenta con el asesoramiento de Miquel Planas, y pretende la conservación de las poblaciones existentes de caballitos de mar de la mano de una Red de Vigilantes Marinos, que cuenta con más de 2.000 buceadores.

“El Mediterráneo es mucho más susceptible a la aparición de estos animales”, explica el investigador, y señala que desde Oceánidas se han podido reportar hasta seis colonias de caballitos de mar en Andalucía y también en el Atlántico gallego.

No obstante, subraya, “es importante“ seguir apostando por la investigación para conocer dónde se ubican los caballitos de mar, ya que según el experto, todavía “no hay muchas observaciones en el Cantábrico”, lo cual limita la protección de la especie.

Según la ONG, actualmente el caballito de mar no figura en el catálogo español de especies amenazadas debido a la falta de datos y estudios, que recojan su situación y el número de ejemplares de la especie, que “en los últimos cincuenta años se ha visto casi reducida a la mitad”.

A pesar de que se han localizado más de 50 especies de caballitos de mar en el mundo -la mayoría en áreas de los océanos Índico y Pacífico-, en España solo hay dos, el “Hippocampus hippocampus“ y el “Hippocampus guttulatus“.

Dichas especies viven a poca profundidad, normalmente hasta los diez metros, por el contrario, dice, “en aguas australianas pueden verse hasta a cien metros”.

Forma de vida del caballito del mar

Una de las mayores curiosidades que albergan estos signátidos -familia a la que pertenecen los caballitos de mar junto con los peces pipa y los dragones de agua- es que “son las únicas especies donde el macho se ocupa de los huevos y de los embriones”, además se reparten el trabajo ya que “la hembra empieza a producir un nuevo grupo de huevos cuando el macho aún incuba los anteriores”.

El caballito de mar vive entre cuatro y cinco años, pero su reproducción es limitada ya que los ciclos se producen entre primavera y otoño y “solo ponen unos 350 huevos cada vez”, añade el investigador.

Además, son los únicos peces que nadan en vertical, “han evolucionado de esta forma ya que les facilita el camuflaje en las praderas marinas”, explica Planas y añade que son capaces de “mimetizarse y esconderse de sus predadores, comúnmente peces más grandes”.

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