Las emisiones del transporte solo representan el 16,2 % de las emisiones globales, por lo que su electrificación solo reducirá una pequeña parte del problema, según expertos en energía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que defienden el impulso de todas las fuentes de energía disponibles para descarbonizar la economía.

Así lo han puesto de manifiesto este jueves en Madrid los científicos que han participado en un simposio organizado por la Fundación Javier Areces bajo el título ‘El futuro de la energía: abordando el cambio climático’, en el que han compartido su visión sobre la variedad de opciones tecnológicas, los impactos económicos y climáticos de las decisiones energéticas, y el futuro de la fusión nuclear.

El subdirector del Programa Conjunto del MIT sobre la ciencia y política del cambio global, el doctor Sergey Paltsev, ha explicado que “no solo se trata del calentamiento global”, porque la crisis climática “implica más fenómenos meteorológicos extremos”, los cuales “han llegado para quedarse”, incluso en “escenarios de emisiones estabilizadas”.“

Todos hemos oído que la solución es electrificar el transporte rodado, pero eso solo reducirá una pequeña parte del enorme desafío”, señala Paltsev, ya que mientras el transporte en su conjunto -rodado, aéreo, marítimo y ferroviario- representa el 16,2 % de las emisiones, las producidas por el gasto energético de la industria y los edificios (24,2 % y 17,5 %, respectivamente) no se ven alteradas, según los datos del MIT para el año 2016.

Además, “los materiales requeridos para un coche eléctrico son seis veces superiores a los que necesita un vehículo convencional” y “casi todos los minerales estratégicos los posee China”, advierte Paltsev, quien observa “una sustitución de los combustibles fósiles por las tierras raras” en lo que ha descrito como “historia geopolítica de la descarbonización”.

Paltsev ha declarado que “no estamos seguros de que podamos alcanzar las promesas hechas en la COP 26 de Glasgow (R. Unido)”, ya que “a pesar de la pandemia, 2021 fue el año con más emisiones de gases de efecto invernadero de la historia«, por lo que la tendencia actual “no es compatible con la estabilización del ascenso térmico en torno a 1,5 grados”.

El científico ha señalado que incluso en los escenarios «más agresivos» de reducción de emisiones planteados por el IPCC, «seguiremos usando petróleo y gas; hay mucha confusión sobre este tema”.

La descarbonización “no es solo tecnología”, sino que requiere mucha “voluntad política y aceptación pública para saber cuánto estamos dispuestos a pagar para lograrlo”.

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