Luis Felipe Londoño Londoño: “Creo que el 95 % de los silleteros coincidimos en que la Feria de las Flores es unión familiar”.

Colombia es un país de regiones donde la cultura y las costumbres de su gente se enmarcan en la naturaleza de sus territorios, los cuales se enaltecen por una biodiversidad digna de las más hermosas expresiones de la vegetación y la fauna del planeta.

Dentro de esa gama de manifestaciones culturales y folclóricas, que aportan a la identidad de las personas, cada región ritualiza durante el año unas festividades para engalanar las ciudades y los pueblos con muestras de sus expresiones culturales, artísticas y gastronómicas en las que se entreteje la producción relacionada con la tierra. Así, existen las fiestas de la caña, del café, del plátano, por citar algunas.

La capital de la montaña, como orgullosamente se le llama a Medellín por el fantástico paisaje que la rodea, celebra la Feria de las Flores, una de las fiestas más apetecidas por propios y extraños, quienes ven en las flores la manifestación más hermosa de la naturaleza.

Su origen se remonta al 1 de mayo de 1957, cuando el antioqueño Arturo Uribe Arango, miembro de la Junta de la Oficina de Fomento y Turismo, realizó la primera Feria en homenaje a las flores, los medios de transporte y la movilidad que ha marcado el progreso de Medellín. Posteriormente, pasó a celebrarse en agosto para conmemorar la Independencia de Antioquia.

Tras el ambiente festivo que caracteriza la Feria hay un sustento de tradición, historia y cultura que conecta principalmente el altiplano del Valle de San Nicolás con el Valle de Aburrá, se destaca el papel de los campesinos de ese territorio cultural, quienes desde mediados del siglo XIX y principios del siglo XX llegaban a la ciudad a ofrecer productos naturales y agrícolas, que transportaban en sus espaldas en las silletas de madera, con la ayuda de un cargador o tejido de fique. Por la falta de caminos idóneos para bajar al centro urbano a lomo de mula, estos viajes les tomaban horas.

El peso de sus arreglos florales, de hasta 90 kilos, se desplaza a un segundo plano porque cada silletero, como embajador de la Manifestación Cultural Silletera, desfila en un acto simbólico con el que rinde tributo a sus antepasados campesinos y en el que expresa que la tradición, inculcada por padres y abuelos, sigue más viva que nunca. Es el sentir, no solo de los más de 500 que participan en el desfile, sino de todos los silleteros, desde los más pequeños, que hacen parte de esta comunidad.

El ganador absoluto del Desfile de Silleteros, en 2021, Luis Felipe Londoño Londoño, administrador de empresas turísticas y representante de la Casa del Silletero Familia Londoño, en la vereda Barro Blanco, señala que, en procura de garantizar la sostenibilidad de la cultura silletera en el tiempo, los cerca de 4.000 silleteros portadores de  la tradición que actualmente viven en Santa Elena se han reinventado en relación con el cultivo de las flores y el atractivo turístico que hoy significan, algo que se ha favorecido con la declaratoria de la Manifestación Cultural Silletera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Ver aquí.  Resolución 1843 de 2015 del Ministerio de Cultura.

Al igual, Luis Felipe resalta que la conexión familiar ha sido esencial e indispensable para que esta cultura se nutra y trascienda. De lo contrario, no persistiría porque su práctica se teje en la convivencia cotidiana de sus miembros. Para ilustrar, el mismo Felipe, quien es de la tercera generación de los Londoño, actualmente goza del derecho de participar en el desfile porque lo heredó de su tío Jorge, quien a su vez lo asumió de su abuela María Anatividad Amariles. “Imagínate la emoción en el desfile, saber y sentir que estoy cargando en mis hombros el apellido y el linaje de mi familia”, expresa.

Tras recorrer la historia de la Cultura Silletera, que denota la pujanza de la raza antioqueña, no es aventurado decir que Medellín y su gente tienen la fortaleza para sobreponerse y llegar lejos en los propósitos que se tracen; por ello, se construye una ciudad con visión de futuro y con oportunidades para seguir adelante. Mira el espíritu que lleva una silleta y la Medellín Futuro.

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