“El Gobierno Nacional, en cabeza de nuestro presidente Iván Duque, en diciembre de 2020 se comprometió, en el marco del Acuerdo de París, a reducir los Gases de Efecto Invernadero (GEI) en un 51 % al año 2030, y construir un país que trabaje por la neutralidad del carbono”. Esto dijo ayer Carlos Eduardo Correa, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en la instalación del foro ‘Valorando el agua y su significado’.

El ministro asistió a este evento convocado por la Red Temática de Gestión Integral del Recurso Hídrico, del Minambiente, para celebrar el Día Mundial del Agua, en el que dijo también que este importante recurso necesita ser conservado no solo con políticas públicas, sino mediante una gran conciencia ambiental de parte de todos los colombianos.

Correa anunció que desde el Ministerio se trabaja en una estrategia de incentivos por servicios ambientales; uno de esos se entrega por la conservación de las cuencas y los recursos hídricos, que se ha trabajado en conjunto con el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y que todos los entes territoriales podrán aplicar en sus territorios.

“Tenemos que llegar a todos los actores territoriales y generar conciencia ambiental. Estamos creando módulos de formación y la Escuela Nacional Ambiental; queremos acomodar el lenguaje a los niños, jóvenes, adolescentes. El agua es vida y el saneamiento es dignidad. Tenemos que trabajar para que todos los colombianos tengan vida y dignidad. Desde el Ministerio de Ambiente estamos trazando caminos, políticas, legislación”, anunció Carlos Eduardo Correa.

El director de Gestión de Recursos Hídricos de Minambiente, Fabián Mauricio Caicedo, reconoció en el foro la importancia de la gestión adecuada del recurso hídrico: “es de las herramientas más potentes para asegurar el suministro de agua potable y el tratamiento de aguas residuales. El agua potable y el saneamiento son reconocidos como derechos humanos básicos, indispensables para sostener medios de vida saludables. Son fundamentales para mantener la dignidad de todos los seres humanos”.

Caicedo resaltó los avances en la implementación del Plan de Ordenamiento del Recurso Hídrico. “Se han declarado en ordenamiento 206 cuerpos de agua y 30 autoridades ambientales han hecho 153 planes de ordenamiento del recurso hídrico adoptados”.

Darwin Ortega, director de la Reserva Natural Ecoparque Sabana en el Parque Jaime Duque, habló sobre la importancia del agua como un punto necesario de partida para restaurar un ecosistema vital. “Es necesario pensar el entorno no solamente como la posibilidad de un desarrollo económico, sino como la posibilidad de hablar de un sistema mucho más sostenible, partiendo de la conservación de la naturaleza, empezando por el agua porque es el motor que lleva a la industria a este tipo de espacios en la región. Más del 90 % de los ecosistemas de la Sabana de Bogotá han ido desapareciendo; no solo desaparece el humedal, sino esa vida única que depende directamente de estos lugares”, dijo.

Keneth Ochoa, director del Programa de Ingeniería Ambiental de la Universidad El Bosque, afirmó: “estamos viendo cómo los ecosistemas se afectan por las presiones de los grupos, de las comunidades, pero también cómo los cambios globales están generando esa afectación sobre nuestros ecosistemas. Las personas no conocen su entorno, ni qué tienen, y por eso sus decisiones son muy limitadas”.

Las grasas son un componente presente, en mayor o menor medida, en todas las aguas residuales urbanas, lo cual disminuye el oxígeno disuelto y absorbe la radiación solar, entre otros aspectos. Los tratamientos de depuración son más costosos que los tradicionales, y, además, algunos aceites, especialmente los minerales, suelen ser tóxicos, lo que significa un problema ambiental difícil de tratar.

Andrea Castro, directora de Bazero Colectivo Ambiental, enfatizó en la relación entre la sociedad y la naturaleza, cómo esa relación que se tiene desde lo social, lo cultural, lo político y económico es lo que define el ambiente. “Hemos construido una campaña, ‘Gotas de aceite por litros de agua’, cuyo objetivo es darle un adecuado tratamiento al aceite vegetal usado desde las viviendas. Estamos generando residuos que luego producirán contaminación del agua y de los ecosistemas. Todos nuestros humedales están conectados a todos los ríos”, expresó.

Con la campaña se evita la contaminación de humedales y del río Bogotá, la obstrucción de tuberías por acumulación de grasas, se reduce la probabilidad de afectaciones en salud pública por el uso indebido del aceite de cocina utilizado, y se apoyan programas de educación ambiental y procesos comunitarios.

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