El conflicto armado en los años 2000 obligó a muchos colombianos a abandonar sus territorios. Ese es el caso de Arnobis Romero, quien para entonces se dedicaba a la minería en la Serranía de San Lucas, actividad que le brindaba el sustento diario a él y a su familia.

“Para el 2002, de un momento a otro, debido a ese conflicto, nos tocó abandonar la zona, dejar todo lo que habíamos trabajado durante un tiempo para empezar una vida nueva. Nos establecimos en Santa Rosa del Sur (Bolívar) y de ahí empezamos a ver qué alternativas podíamos tener para comenzar una nueva economía”, recordó Arnobis hoy, en el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado.

Para esa época, la actividad minera y los cultivos de coca eran protagonistas en la manutención de algunas familias del departamento de Bolívar. Para Arnobis, el cultivo de coca se convirtió en su principal fuente de ingresos.

“Duramos un buen tiempo cultivando coca, pero en nuestra conciencia estaba quedando que le estábamos causando un mal a la sociedad. Sin embargo, era lo único que se nos ocurría en ese momento y lo que más se podía producir. Cuando llega la sustitución de cultivos, decidimos intentarlo y empezamos a cultivar café”, afirmó Arnobis.

Con esa producción de café que dejó en el pasado los cultivos de coca, y en la búsqueda de un valor agregado para su nueva actividad económica, este empresario fundó Café la Serranía del Sur SAS, un negocio verde que cuenta con la verificación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Hoy, bajo la consigna de que “la conservación deje de ser un pensamiento para convertirse en un sentimiento”, este negocio realiza todos sus procesos de producción de café bajo criterios sostenibles e involucra en ellos a 20 familias que también son víctimas del conflicto en Colombia.

“Contamos con unas líneas especiales, cafés tipo exportación, con un buen diseño y empaque. Ya estamos listos para hacer las primeras exportaciones. El ser sostenibles ambiental, social y económicamente nos ha permitido implementar un modelo ideal que perdura en el tiempo y que se ha venido replicando en otros sectores como el panelero, el apícola, el cacaotero y el chocolatero, lo que contribuye a la ampliación del portafolio de negocios verdes en nuestra región”, puntualizó el empresario.

Por su parte, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, aseguró que para la cartera ambiental “es un orgullo acompañar los procesos de las víctimas que hoy le apuestan a producir conservando y conservar produciendo, a través de los negocios verdes. De los 2581 negocios que hemos verificado, 613 se encuentran en municipios PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial) y 384 vinculan víctimas como socios o empleados. Además, más de 1770 víctimas del conflicto reciben ingresos de manera indirecta por los negocios verdes”.

Productos como abonos orgánicos, aceites de sacha inchi, coco, aguacate, aloe vera, artesanías, cacao, café, chocolate, frijoles, frutales, miel de abejas, y servicios como el ecoturismo, entre otros, están dentro de las actividades productivas que generan estos negocios verdes y que vinculan a víctimas del conflicto.

Se puede saber más sobre los productos de Café la Serranía del Sur SAS en Instagram, como @cafelaserrania, y en Facebook, como Café la Serranía del Sur SAS.

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