Nicolás Galarza Sánchez, viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio, tras conocer recientemente un proyecto de desarrollo rural bajo en carbono en Lorica (Córdoba), felicitó a las comunidades que lo ejecutan y recalcó la importancia de que la sociedad en general cada vez más recurra al uso de energías limpias para seguir mitigando los efectos del cambio climático.

Se trata de un proyecto ejecutado por la Asociación de Pescadores, Campesinos, Indígenas y Afrodescendientes para el Desarrollo Comunitario de la Ciénaga Grande del Bajo Sinú (Asprocig), con el financiamiento de Fondo Acción, en el corregimiento El Playón (Lorica), uno de los puntos de implementación.

Este proyecto también es desarrollado en otros municipios de la cuenca baja del río Sinú, como Purísima, Chimá, Tuchín, San Andrés de Sotavento, Cotorra, Momil, San Antero y San Bernardo del Viento. Esto impacta positivamente a 420 familias con la conversión de energías convencionales a energías más sostenibles en los sistemas de producción piscícolas colectivos, y a 90 familias más con sistemas agrosilvopastoriles. Además, los beneficiarios se articulan en la producción de abonos orgánicos para aprovechamiento de los residuos de la producción agropecuaria.

“Se han instalado paneles solares que han permitido reemplazar plantas de diésel para mejorar los sistemas de oxigenación de unidades piscícolas; esto ha significado un ahorro cercano al 95 % del consumo de energía, y un aumento de la producción de los sistemas comunitarios y familiares. Suele pensarse que la transición hacia modos de vida bajos en carbono significa un gasto, pero esto evidencia todo lo contrario: familias que consumen energía sostenible, que mejoran su productividad y que son conscientes de la lucha que tenemos que dar contra el cambio climático”, dijo Nicolás Galarza.

Frutos del desarrollo bajo en carbono

El proyecto tiene diferentes resultados: 35 sistemas de oxigenación a partir de energía solar, 22 provenientes de familias y 13 de colectivos, implementados y en funcionamiento, que benefician a 420 familias. En ese mismo sentido, se han fortalecido 102.94 hectáreas de sistemas agrosilvopastoriles, 35 sistemas socioecológicos colectivos con aprovechamiento de residuos agropecuarios para la producción de abono orgánico mejorado. También, a corte de abril de 2022, el volumen de producción de abono orgánico aumentó en un 108.67 % (163 toneladas producidas).

Mileyda Correa Tapia, beneficiaria y miembro de la Junta Directiva de Asprocig, expresó: “Venimos participando y luchando contra el cambio climático de diferentes formas; tenemos un proceso ABIF (espacios en los que se usa la biodiversidad local, conocimientos ancestrales, ciencia, tecnología y luz) y socioecológico productivo con el que contrarrestamos los Gases de Efecto Invernadero (GEI). Con este proyecto hemos tenido muchos beneficios, uno es la energía solar, energía limpia que evita contaminación, los otros son los abonos orgánicos que nos sirven para revitalizar nuestros cultivos, la reforestación para captar carbono desde los sistemas silvopastoriles”.

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible diseñó la Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono, que promueve las condiciones para encaminar al país hacia un crecimiento económico sostenible, estrategia que cuenta con apoyo de Fondo Acción y entidades del Estado alemán.

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