En Barranquilla se inició el pasado sábado la segunda fase del proyecto de construcción Ecoparque Ciénaga de Mallorquín, lo que convierte a la capital del Atlántico en la ciudad que más avanza en su propósito de convertirse en una biodiverciudad, iniciativa propuesta por el presidente Iván Duque y liderada por el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa.

“Este proyecto trae grandes oportunidades en el desarrollo y la vida de la gente. El Gobierno ha venido trabajando en una agenda ambiental y de cambio climático, y no solo con acciones, sino también para crear una política pública que perdure en el tiempo. Lo único que garantiza que se ejecuten este tipo de proyectos, que son a largo plazo, es la política pública”, expresó el ministro, quien acompañó al alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, en el inicio de la segunda fase.

El ecoparque es un proyecto de gran impacto para la biodiversidad y el ecosistema de la ciénaga, que además atraerá turismo de naturaleza y permitirá que las personas conozcan sobre la riqueza natural que habita allí.

El valor total del ecoparque es de $230.000 millones, proyecto que se dividió en dos fases; la primera ya está en ejecución y es financiada con recursos de la Alcaldía de Barranquilla, por un valor aproximado de $118.000 millones, y la segunda contará con una inversión de $115.000 millones del Presupuesto General de la Nación.

En su primera fase, el ecoparque entregará 17.796 metros cuadrados de área construida, muelles, un sendero peatonal de 2277 metros lineales, una ciclorruta de 1.4 kilómetros, una zona de plazas con un área de 1970 metros cuadrados, locales comerciales y parqueaderos; tendrá un aforo de 2751 personas.

“Una biodiverciudad como Barranquilla pone en el centro de su desarrollo el medio ambiente, la biodiversidad; una ciudad que se conecta, que se integra con su entorno, por eso es la primera biodiverciudad en Colombia. Este proyecto comienza a generar un desarrollo importante y le da a Barranquilla una relevancia mundial. Además, íntegra soluciones basadas en la naturaleza”, afirmó el ministro Correa.

Por su parte, Jaime Pumarejo, alcalde de Barranquilla, dijo que la ciudad ya ha mirado al río y ahora comienza a mirar a la Ciénaga de Mallorquín y al mar. “Este Gobierno le está apostando al medio ambiente como motor de desarrollo de Colombia. El ecoparque beneficiará a 19.000 habitantes en la zona de la Ciénaga de Mallorquín, y fortalecerá el ecoturismo”, dijo.

Entre tanto, Fabio Arjona, director de Conservación Internacional Colombia, presente en el inicio de la segunda fase, expresó: “Darle la vista al manglar, que es lo que está haciendo Barranquilla, es un gran paso. No solo en los beneficios de los servicios ambientales que ofrece, sino también como una alternativa económica para las comunidades. El mundo está ávido de proyectos de protección de manglar. Este ejemplo de Barranquilla tendrá enormes beneficios, va a mejorar la competitividad, es un eje de esparcimiento urbano y un claro ejemplo de conservación basada en la naturaleza”, explicó.

Hombre y naturaleza, una mejor relación

Este proyecto integra el portafolio de Barranquilla Biodiverciudad, y forma parte de la solución ecoturística que generará actividades de contemplación en el cuerpo de agua y su ecosistema, además de visibilizar el patrimonio natural de la Ciénaga de Mallorquín y su ronda, reestableciendo los vínculos entre la ciudadanía y las dinámicas naturales costeras. Así mismo, facilitará la generación de oportunidades basadas en el aprovechamiento sostenible de la riqueza natural, que hoy no está aprovechada debido a la escasa e inadecuada infraestructura ecoturística.

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