Con el amplio respaldo de estas autoridades ambientales, y con el liderazgo de Colombia, fue lanzado el ‘Freshwater challenge’ (Desafío de agua dulce), una iniciativa que busca priorizar la protección y restauración de las aguas continentales, ecosistemas fuertemente afectados en medio de la crisis de la naturaleza y el clima.

El desafío busca elevar los ecosistemas de agua dulce al mismo nivel que “la tierra y el mar”, para que ya no sean una nota a pie de página sino el núcleo de las metas y objetivos en materia de biodiversidad. El llamado es para que el Marco Global de Biodiversidad posterior a 2020 incorpore claramente su protección, restauración y uso sostenible, y que esto se replique en las futuras Estrategias y Planes de Acción Nacionales de Biodiversidad.

El llamado también busca hacer un esfuerzo global bajo la Década de Restauración de Ecosistemas, que se lanzará en la Cumbre del Agua de la ONU en marzo de 2023 para restaurar 300.000 km de ríos y 350 millones de hectáreas de aguas continentales para 2030, y así revertir la pérdida de la naturaleza, salvaguardar la entrega de recursos críticos en servicios ecosistémicos y fortalecer la resiliencia climática.

En el marco del evento, Sandra Valenzuela, directora de WWF Colombia, comentó: “hacemos un llamado a la acción global en términos de la protección y restauración de los ecosistemas de agua dulce, que benefician a las comunidades. Reconocemos el compromiso del Gobierno de Colombia y de los demás asistentes para unirse en una acción conjunta para proteger nuestras aguas continentales”.

Por su parte Susana Muhamad, ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, dijo: “Olvidamos, por mucho tiempo, y en nombre del desarrollo, que nuestro país y nuestra cultura eran anfibios. Y decidimos, con falta de consciencia, construir encima de los cuerpos de agua continental, llevar el agua de nuestras montañas debajo de las ciudades a través de los sistemas de acueducto y tener conflictos económicos y territoriales entre cultivos industriales enormes y los cuerpos de agua continental en medio de ellos”.

Muhamad agregó: “Ríos, lagos y humedales sanos son centrales en los esfuerzos para combatir el cambio climático y la crisis de la naturaleza, para conducir el desarrollo sostenible y para promover las economías locales para el bienestar de las comunidades. Debemos empezar a valorar el agua y los ecosistemas de agua dulce. Debemos permitirle al agua una cosa: fluir naturalmente. Tenemos que promover una economía regenerativa, social e inclusiva, beneficiando tanto a las comunidades locales y los humedales naturales”.

“Hoy, desde Colombia, queremos invitar a los países para que se unan al ‘Desafío del agua dulce’, un llamado a la acción para priorizar la protección y restauración de las aguas continentales, y para que incorporen de manera clara la protección, restauración y uso sostenible de las mismas, y para que esto sea replicado en las futuras Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Biodiversidad”.

El llamado de Colombia fue respaldado por intervenciones de los países asistentes, quienes mostraron como están integrado acciones en sus políticas y planes nacionales y manifestaron la urgencia de avanzar en acciones concretas.

Christianne van del Wal-Zeggelink, ministra para la Naturaleza y la Política de Nitrógeno, dijo: “Esta COP reafirma la importancia de la conservación de la biodiversidad. Las aguas continentales son hotspots de biodiversidad particularmente importantes y son cruciales para las vidas de millones de personas. Se podría decir que desempeñan una función triple: para las personas, en términos de alimentación y nutrición; como suministro y almacenamiento de agua para la naturaleza, la agricultura y la economía, y para el clima, como sumideros de carbono”.

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