Ayer, cuando se conmemoró el Día Mundial contra la Desertificación y la Sequía y el Día Nacional de los Suelos, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, invitó a los colombianos a cuidar sus entornos tanto urbanos como rurales, alinearse con las metas climáticas del país y modificar sus hábitos de consumo para lograr territorios resilientes a la variabilidad del clima, que le hagan frente a los efectos del cambio climático y permitan un crecimiento social y económico amigable con los recursos naturales.

Según la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, desertificación es ‘‘la degradación de tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultantes de diversos factores, como las variaciones climáticas y las actividades humanas’’. Los procesos de degradación también se pueden presentar en zonas húmedas, a causa de los efectos del cambio climático y por actividades humanas.

La necesidad que hay en las zonas más afectadas por la sequía en el país coincide con las Metas Voluntarias de Neutralidad de la Degradación a 2030, dirigidas a restaurar al menos 9000 hectáreas (ha) de coberturas de pastos en la región Caribe; mejorar coberturas hacia sistemas silvopastoriles; mejorar productividad de suelos en las regiones Caribe y Andina, conservar 22.000 ha de bosques secos tropicales; restaurar 3200 ha de bosque seco en La Guajira e incorporar en los diferentes instrumentos de planificación el bosque seco tropical como un determinante ambiental en el ordenamiento territorial.

Un marco normativo robusto

“Estamos entregándole a Colombia un marco normativo moderno que es ejemplo para América Latina. Contamos con un decreto que regula el uso de los productos forestales no maderables, con la Ley de Delitos Ambientales y con la Ley de Acción Climática. Hemos articulado diferentes instrumentos, entre estos la Política Nacional de Cambio Climático, la Política Nacional para la Gestión Sostenible del Suelo y la Política Nacional para la Gestión Integral de la Biodiversidad. Todo esto tiene una estrecha relación con la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), y está alineado con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Hemos hecho lo que el señor presidente Iván Duque nos pidió: llevar al país a la senda de la neutralidad en cambio climático, frenar la degradación de los suelos y mitigar la sequía”, dijo el ministro Carlos Eduardo Correa.

Se le ha hecho frente

Para enfrentar esta amenaza, el Minambiente ha llevado a cabo acciones en diferentes épocas: lanzó el Plan de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (PAN); suscribió un convenio con el Ideam para el programa de Monitoreo y Seguimiento de la Degradación de Tierras y Suelos; se han creado áreas protegidas a nivel nacional, regional, departamental y municipal; junto al Instituto Humboldt hizo una cartografía del bosque seco tropical; se formuló la Estrategia Nacional para la Gestión Integral de la Sequía en Colombia, y en la pasada Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (COP15), presentó un proyecto de herramientas para la neutralidad de la degradación de las tierras, entre otras gestiones y avances.

¿Dónde se hace visible este fenómeno?

En Colombia los procesos de degradación de tierras y desertificación afectan especialmente las zonas secas de las regiones naturales de la Orinoquía, Caribe y Andina.

En la Orinoquía se encuentra el 35.53 % de las zonas secas del país, en la región Caribe otro 35.53 % y en la región Andina el 23.21 %; un 3.61 % más se da en la cuenca del río Dagua, en el Pacífico.

La variación del clima en el territorio colombiano se debe en gran medida a su ubicación geográfica y características fisiográficas. La región de mayor radiación solar en el país es la península de La Guajira; las que presentan niveles más bajos son la costa del Pacífico y el Piedemonte Llanero.

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