El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible ha venido insistiendo en que, a través de la educación y de la conciencia ambiental, los colombianos pueden contribuir a la conservación de los recursos naturales y aportar al alcance de las metas del país consignadas en el Acuerdo de París, entre estas reducir en 51 % las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) al 2030 y la carbono neutralidad al 2050.

Por lo anterior, Colombia presentó, en la cumbre mundial de cambio climático COP26 que se desarrolla en Glasgow (Escocia, Reino Unido), los grandes beneficios que ofrece su estrategia Escuela Nacional de Formación Ambiental Savia, lanzada en Colombia hace varias semanas por el presidente de la República, Iván Duque Márquez, y el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa.

“Le hemos venido diciendo al mundo que Colombia, a pesar de que solo aporta el 0.6 % de emisiones, muy bajo en comparación con muchos otros países, sí tiene metas ambientales ambiciosas porque estamos comprometidos con el planeta. Y estamos en la COP26 ratificándolo con todas nuestras estrategias, una de estas Savia, que tiene a los niños y a los jóvenes en el centro de sus acciones”, dijo Carlos Eduardo Correa.

En la COP, el viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio, Nicolás Galarza, presentó Savia ante un nutrido grupo de jóvenes, quienes, tanto en Colombia como en el mundo, han venido reclamando participación en la toma de decisiones ambientales, lo que justamente se hizo en la estructuración de esta estrategia de educación.

“Por eso, lanzamos Savia, la Escuela Nacional de Formación Ambiental, en la que a través de arte, música, nuevas tecnologías y otras herramientas queremos que la educación sobre el ambiente y el clima sea de fácil acceso para todos los colombianos”, dijo Galarza, quien además resaltó la articulación que se ha dado con el Ministerio de Educación para incluir herramientas que lleguen a los estudiantes con el conocimiento adecuado tanto en educación formal como informal.

Galarza reiteró en su intervención los compromisos asumidos por Colombia y defendidos por el presidente Duque y el ministro Correa. Afirmó que el propósito es frenar el calentamiento global y trabajar de la mano con los países desarrollados para mitigar los efectos del cambio climático.

Un componente esencial

Por lo anterior, el Gobierno Nacional tiene presente el compromiso de incorporar el cambio climático en la educación formal (preescolar, básica primaria y secundaria, media y superior) y en la educación para el trabajo y el desarrollo humano, en el marco de la autonomía institucional, como componente esencial para promover una transición justa, desde un enfoque de derechos humanos, intergeneracional, diferencial y de género, para el 2030.

“La educación es la herramienta más poderosa para cambiar el mundo”, dijo en el evento de presentación Phoebe Hanson, activista y coordinadora del Proyecto Mock COP, una red de jóvenes que impulsan movimientos para crear conciencia ambiental.

Hanson hizo tres pedidos a los ministros y tomadores de decisiones de los gobiernos: invertir más en los profesores, no desarrollar educación climática para los jóvenes, sino con los jóvenes, y que cada estudiante sea estudiante de sostenibilidad.

Por su parte, Saher Rashid Baig, joven ambientalista pakistaní y representante de Youth 4 Climate, propuso que la educación ambiental sea más accesible. “Queremos que la educación climática se dé en todos los idiomas, especialmente para las comunidades indígenas que habitan los territorios que debemos proteger. No podemos dejar a nadie atrás”, expresó.

Es la primera vez que la educación es parte de la agenda de la cumbre, y entre líderes del mundo, ambientalistas y público está quedando claro que, una sociedad educada ambientalmente, responderá mejor a los desafíos del cambio climático.

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