Álex Saer, director de Cambio Climático y Gestión del Riesgo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible intercambió, con representantes de Nigeria y Brasil, experiencias sobre los avances que han obtenido sus países en economía circular desde la perspectiva de la carbono neutralidad.

La economía circular es un modelo amable con el medio ambiente, conocido con las 3R porque se basa en reducir, reutilizar y reciclar, que replantea las formas en que las sociedades consumen, con el fin de disminuir la afectación al planeta.

El intercambio lo sostuvo Álex Saer en el foro ‘Una economía circular para un desarrollo resiliente al clima, innovación industrial e infraestructura’, llevado a cabo en la cumbre mundial de cambio climático COP26, en la cual más de 190 líderes definen la hoja de ruta de esta década para disminuir el calentamiento global y proteger los recursos naturales.

Al respecto, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, resaltó la importancia de las pequeñas y medianas empresas: “La economía circular se vuelve un gran modelo de negocio para las pequeñas y medianas empresas porque, al solucionar la ineficiencia en algunos procesos productivos, se reducen costos de producción, cuentas de energía y agua, cuentas de materia prima, por lo que no se necesitan inversiones muy grandes ni muy altas para lograr la transformación en este tipo de empresas. Ahí debería estar la inversión de la economía circular en nuestro país”.

En 2019, el Gobierno lanzó la Estrategia Nacional de Economía Circular, pionera en Latinoamérica, modelo de desarrollo enfocado en generar productividad y mayor eficiencia en el uso del agua, la energía y las materias primas, que propende por la recuperación de los ecosistemas, el uso circular de los flujos de materiales y la extensión de la vida útil de estos a través de la implementación de la innovación tecnológica.

Esta estrategia está basada en seis líneas de acción interrelacionadas entre sí. En el foro, Saer enfatizó en la línea de flujos de materiales de envases y empaques, que sustenta los programas de responsabilidad extendida de productores de plástico.

“La meta es transformar 200.000 toneladas de envases y empaques de cartón, de plásticos, de aluminio y de vidrio; esto equivale al 10 % de los envases y empaques que se colocan en el país anualmente; si todo esto se aprovecha y es reintegrado a las cadenas de valor, va a significar una reducción en las emisiones de CO2”, dijo Saer en la COP26.

También destacó en el foro el Plan Nacional para la Gestión Sostenible de los Plásticos de un Solo Uso, lanzado este año por el Minambiente y construido en conjunto con el sector industrial, otros ministerios, representantes de recicladores y ONG, entre otras. El propósito de este plan es implementar la gestión sostenible del plástico a partir de instrumentos y acciones de prevención, reducción, reutilización, aprovechamiento, consumo responsable, generación de nuevas oportunidades de negocio, encadenamientos, empleos y desarrollos tecnológicos, para proteger los recursos naturales y fomentar la competitividad. Por lo anterior, se han realizado 22 Mesas Regionales de Economía Circular.

Además, participaron del foro investigadores, representantes del Programa de Cambio Climático del África, de Control de Contaminación del Ministerio de Salud Ambiental de Nigeria y de la Secretaría de Ambiente y Urbanismo de Porto Alegre, Brasil.

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