El Parlamento Europeo vota este miércoles el paquete de acción climática de la Unión Europea, ‘Fit for 55’, que reformará la legislación comunitaria para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 55 % para 2030, objetivo que ha fijado para combatir el calentamiento global.

Estos son algunos de los aspectos más destacados de lo que algunos europarlamentarios han denominado «la pieza legislativa ambiental más importante adoptada en la UE», que tras votarse en la sesión plenaria que tiene lugar esta semana en Estrasburgo deberá pasar por el Consejo y por el trílogo:

El Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE (ETS, por sus siglas en inglés) es un sistema de transacciones basadas en el precio del carbono que obliga a los sectores más contaminantes -como las fábricas y las centrales térmicas- a comprar certificados que avalen la compensación de las toneladas de CO2 emitidas en su actividad.

‘Fit for 55’ reforma el ETS para, entre otros cambios, reducir progresivamente y acabar con la asignación gratuita de derechos de emisión que reciben industrias muy difíciles de descarbonizar (como la del cemento y la del acero) y para incluir también la aviación y el transporte marítimo entre los obligados a participar en este sistema.

El Partido Popular Europeo (EPP) y el grupo Renew apuestan por prolongar el fin de las asignaciones gratuitas hasta 2034, algo criticado por grupos parlamentarios como Los Verdes o los socialistas, que abogan por terminar cuanto antes con estas asignaciones.

La CE propone ampliar el ETS obligatorio con una segunda versión (ETS2) que se aplique al transporte por carretera y a los edificios -de uso comercial o no-, algo que ha generado controversia entre los parlamentarios, pues algunos grupos, como Renew o Los Verdes, temen perder el “apoyo social” que precisa la transición ecológica si el precio del CO2 se traslada a las facturas del hogar o al gasto de transporte.

Una de las medidas estrella del paquete de acción climática es la nueva “tasa de carbono” que se aplicará a las importaciones, llamada formalmente el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM, por sus siglas en inglés), con la que se gravará la huella de CO2 de los productos que entren en la UE desde otros países.

Para lograr la neutralidad climática en 2050, ‘Fit for 55’ contempla acabar con la comercialización de nuevos coches que emitan CO2 (gasolina y diésel) en 2035, dejando un margen para que la industria del motor se adapte y para que el vehículo eléctrico se haga más accesible para la gente de a pie.

“El 15 % de todas las emisiones de gases efecto invernadero de la UE provienen del transporte por carretera”, inciden Los Verdes, que critican que el EPP y “la extrema derecha” de Identidad y Democracia intenten vetar esa prohibición a la venta de coches contaminantes.

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