Un equipo de científicos de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, en Italia, y de la Estación Experimental Agrícola de Connecticut, en Estados Unidos, desarrolló un material nanoestructurado capaz de transportar aceites esenciales y mantenerlos adheridos a las flores de árboles frutales para combatir el fuego bacteriano. En el estudio también participó el Instituto de Cerámica y Vidrio (ICV) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Los investigadores desarrollaron unos materiales nanoestructurados que permiten transportar aceites esenciales de orégano, tomillo y clavo que se adhieren a las flores y combaten el fuego bacteriano, una de las enfermedades más destructivas de los árboles frutales causada por la bacteria Erwinia amylovora.
La enfermedad puede infectar flores, brotes, hojas y frutos, provocando que las ramas se marchiten y adquieran una apariencia ennegrecida. En los casos más graves, la infección puede provocar la muerte del árbol y generar importantes pérdidas económicas para los productores.
El estudio, publicado en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry, utiliza una arcilla del tipo bentonita como vehículo para transportar los aceites esenciales y favorecer que permanezcan sobre las flores, uno de los principales puntos de entrada de la bacteria durante el proceso de infección.
El fuego bacteriano afecta a más de 130 especies de la familia de las rosáceas y está presente en más de 40 países. Su control puede incluir el uso de antibióticos, una práctica que genera preocupación por el posible desarrollo de resistencias antimicrobianas.
Ante este problema, los científicos buscan alternativas que permitan reducir la dependencia de los antibióticos «sin renunciar a una protección eficaz de los cultivos», explicó Cástor Salgado, investigador del ICV.
Mediante pruebas de campo y análisis genéticos, el equipo comprobó que la formulación con orégano redujo significativamente la presencia de la bacteria Erwinia amylovora, en niveles similares a los obtenidos por los antibióticos.
Los nanomateriales cargados con aceites esenciales redujeron la incidencia de la enfermedad en un 76 %, frente al 81 % alcanzado por la estreptomicina, el antibiótico utilizado como tratamiento de referencia.
Además, los análisis indicaron que elementos procedentes de la bentonita permanecían sobre las flores hasta nueve días después de la aplicación. Este resultado sugiere que la arcilla puede ayudar a mantener los compuestos activos sobre la superficie vegetal durante un periodo prolongado.
La investigación demuestra el potencial de los materiales nanoestructurados pueden ser una manera natural de proteger los cultivos y abre una nueva vía para desarrollar soluciones que combinen eficacia, innovación y sostenibilidad.
El CSIC solicitó una patente europea debido al potencial de aplicación de esta tecnología.
- Preparan medidas para proteger de El Niño a manatíes y delfines rosados - septiembre 26, 2026
- Minambiente lideró mesa de trabajo para definir la suerte de los hipopótamos - septiembre 26, 2026
- Los cambios en otros fenómenos climáticos que trae El Niño - septiembre 26, 2026

