El mundo celebra el Día de las Ballenas y los Delfines, especies que llevan en la tierra millones de años y que han sido protagonistas de muchos mitos y leyendas en diferentes culturas. Esta fecha quedó establecida desde 1986 en conmemoración de la entrada en vigencia de la moratoria que prohíbe la caza comercial de estos cetáceos.

En el mundo se han reportado 135 especies de mamíferos marinos, entre los cuales se agrupan los cetáceos que abarcan 12 familias con un total de 91 especies, 32 de ellas presentes en al menos una de las dos costas colombianas; dieciocho de estas presentan algún grado de amenaza a nivel global según la categorización de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y ocho a nivel nacional, según la resolución 1912 de 2017.

Su conservación es primero

Colombia se adhirió formalmente a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en 2011. Así se alineó con los países de América Latina en el llamado Grupo Buenos Aires y tomó una posición en pro de la conservación de las ballenas mediante propuesta generada por autoridades gubernamentales, ONG, universidades y la sociedad civil.

En este día Colombia reitera su compromiso con la conservación, el uso y la investigación no letal y no extractiva de los cetáceos, el mantenimiento de la moratoria a la caza comercial y el respeto a la integridad de los santuarios reconocidos por la CBI.

“Colombia es un país privilegiado al tener gran diversidad de mamíferos marinos; tenemos seis especies de ballenas registradas en aguas de nuestras costas”, dijo Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, quien se refiere a las ballenas jorobadas, azules, de aleta, tropicales, de minke y a la ballena boreal.

Llegaron las ballenas

Los cantos y sonidos de las ballenas y los delfines en el proceso reproductivo llama la atención de las personas. Es por esto que en los últimos años se está promoviendo cada vez más el avistamiento de cetáceos como una forma de turismo de naturaleza, actividad que es importante, además, para la investigación científica y la conservación.

Entre junio y septiembre las aguas del Pacífico colombiano reciben a más de 3000 ballenas jorobadas. Pero es entre julio y agosto cuando llega la mayor cantidad de estos cetáceos para aparearse.

Durante años, visitantes nacionales y extranjeros han apreciado el espectáculo que ofrecen estos animales migratorios, que año tras año recorren aproximadamente 8000 kilómetros desde la Antártida hasta nuestro territorio. En el área de los Parques Nacionales Naturales Gorgona, Uramba Bahía Málaga y Utría se les puede ver de cerca saltando y mostrando sus majestuosos lomos y aletas. Los científicos aprovechan para estudiarlas y con hidrófonos escuchar sus cantos, los que pueden durar hasta 50 minutos, y cuyo eco recorre una distancia de hasta 25 kilómetros bajo el agua.

Toda una industria ecológica

Según estudios de mercado realizados por operadores turísticos, la práctica de avistamiento de ballenas genera ingresos de más un billón de dólares por año, atrayendo a por lo menos nueve millones de observadores en 87 países, e involucra, aproximadamente, a 490 comunidades locales alrededor del mundo. La forma más común del avistamiento son las excursiones en bote, un 72 %, incluyendo a kayaks y cruceros.

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