La deforestación en Colombia hoy afronta uno de sus momentos más críticos, con un aumento del 10% en el primer trimestre de 2022 frente al mismo periodo del año pasado y una tendencia que, de no tomar acciones inmediatas, dejará impactos severos especialmente en la Amazonia.

Cifras del Ministerio de Ambiente dan parte de 50.400 hectáreas deforestadas entre enero y marzo, mientras que para igual periodo de 2021 fue de 45.500 hectáreas. Y en una actualización de cifras presentada por la misma cartera, en las últimas dos décadas la pérdida de bosque en Colombia supera las 3 millones de hectáreas, la mitad de ellas en la Amazonia. Un panorama aún más complejo al revisar los resultados de reforestación -a todas luces insuficientes- que en 21 años llega a medio millón de hectáreas restauradas, de acuerdo con un informe publicado por la ONG WWF.

Esta crisis ambiental no da espera y de ahí la urgencia de una nueva ruta que revierta el aumento desmedido de la deforestación, desde una estrategia preventiva e integral que aborde los contextos de los territorios y sus comunidades. Un punto fundamental es la seguridad. Tras la firma del Acuerdo de Paz, en 2016, la deforestación mantuvo un crecimiento permanente, que solo durante la pandemia mostró una leve desaceleración.

El anuncio hecho por la ministra de Ambiente, Susana Muhamad, de una nueva estrategia basada en inclusión, economía forestal centrada en la biodiversidad, paz, justicia, control territorial y fortalecimiento institucional, exige acciones inmediatas. Un cierre de 2022 con cifras superiores a las del año anterior sería devastador.

Deforestación más allá de la seguridad: el reto de abordar el contexto social y ambiental

Las acciones preventivas que permitan tener en cuenta las causas directas e indirectas para reducir e incluso detener la tasa de pérdida de bosque en el país, son claves en los cuatro años del nuevo gobierno. El abordaje de la deforestación y las actividades ilegales con un enfoque amplio, que analice las estrategias de control territorial apoyadas por las Fuerza Pública, junto con una perspectiva ambiental, que refleje las causas subyacentes del conflicto, son retos sobre los cuales han llamado la atención organizaciones como la Fundación Ideas para la Paz, Adelphi y WWF desde 2021 en su informe Un Clima Peligroso.

La oportunidad está en hacer realidad esta tarea de proteger la vida integralmente: tanto la seguridad de las personas como la protección de los recursos naturales de los que todos dependemos. Entre estos, los bosques son algunos de los más importantes para la biodiversidad del planeta con funciones como purificar el aire y el agua, regular la temperatura y proporcionarnos alimentos, medicinas y materias primas que usamos todos los días.

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