Quienes estén en el Caribe, en especial en el departamento de Córdoba y quieran conocer una exitosa experiencia de conservación y amor por las especies, pueden hacerlo en la cuenca baja del río Sinú, uno de los lugares del norte de Colombia que vio nacer a la tortuga de río (Podocnemis lewyana), especie endémica que, durante los últimos años, se ha visto amenazada por acciones humanas. Por ello, hoy se encuentra en la categoría En Peligro, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por su sigla en inglés).

Pese a las amenazas, con sus colores gris pizarra y café, estas tortugas siguen habitando en algunas cuencas del Caribe, entre estas también del Magdalena. Para los cordobeses, la especie es hija de la tierra, y es por eso que comunidades como la de Cotocá Arriba, en el municipio de Santa Cruz de Lorica, se han unido para trabajar por su protección y conservación a través del negocio verde Cooperativa Multiactiva Ecoturística para la Conservación de la Ciénaga de Bañó Ltda, Econbiba.

“Vida para todos”

Para Carlos Eduardo Correa, ministro de Ambiente, en estas fechas de descanso los colombianos también deberían aprovechar, en las regiones donde se encuentren, para conocer un poco más sobre la inmensa biodiversidad que caracteriza al país, y así valorar mucho más los recursos naturales.

“Felicito a la comunidad de Cotocá Arriba por este gran emprendimiento que le da ejemplo al país. En este Gobierno hemos logrado el fortalecimiento de 3070 negocios verdes, lo que se traduce en 35 mil empleos sostenibles directos, de los cuales el 42 % corresponde a mujeres. Estas acciones comunitarias ayudan a conservar las especies, a darle más vida a los animales que están en peligro de extinción y a que las dinámicas naturales de los ecosistemas no se pierdan, lo que significa vida para todos”, dijo el ministro Correa.

Los turistas pueden ver el proceso

Rodrigo Negrete, miembro de este negocio verde, recuerda que cuando era niño salía a la orilla del río y veía muchas tortugas, pero eso fue disminuyendo a medida que pasó el tiempo. “Nuestros padres nos inculcaron que había que proteger esta especie, por eso nos reunimos varias personas y conformamos el grupo. Nosotros llevamos a los visitantes al río, les explicamos el proceso de cómo se hace la conservación, y además hacemos charlas ambientales”, dice.

Dicha conservación se lleva a cabo en cuatro pasos que pueden presenciar los turistas: primero, la recolección de huevos de tortuga de río; segundo, el traslado de estos a una incubadora; tercero, el proceso técnico de incubación de la mano de expertos, y cuarto, la liberación de la especie a su hábitat natural.

“El hecho de que en el Sinú se esté rescatando una especie de tortuga que está entre las 25 más próximas a desparecer del planeta, hace que este negocio sea muy atractivo a los turistas, a las personas que les gusta venir a ver a los reptiles. Esta es una experiencia distinta en el corazón del departamento de Córdoba, en una de las entradas directas al golfo de Morrosquillo”, afirma Luis Carlos Negrete, director del negocio verde.

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