Los 27 países de la Unión Europa (UE) y otros 16 de fuera del bloque urgieron este viernes a cerrar el próximo marzo en la ONU un pacto para regular las aguas internacionales y acelerar así la protección de los océanos.

Este fue uno de los principales compromisos anunciados durante la cumbre ‘One Ocean Summit’, que reunió en Brest (noroeste de Francia) a una quincena de líderes internacionales, entre ellos el anfitrión, Emmanuel Macron, el presidente colombiano, Iván Duque, y el de Egipto, Abdelfatah Al Sisi.

La cita en esa ciudad portuaria, que empezó el miércoles y el jueves con la participación de ONGs y científicos, impulsó nuevas medidas contra la polución de plásticos en los océanos -se vierten unos 8 millones de toneladas cada año- y contra la pesca ilegal, que devasta los ecosistemas y afecta a 26 millones de toneladas de pescados.

Estatuto de alta mar

La presidencia francesa también informó de que 84 países respaldan ya el objetivo de proteger sus zonas marítimas y terrestres en un 30 % hasta 2030. Esa meta -añade el Elíseo- se conseguirá si se logra regular el estatuto de alta mar, que son aguas internacionales que no están bajo la soberanía de ningún país y ocupan el 45 % de la superficie del planeta.

«Hay un gran continente oculto que se llama alta mar y necesitamos conocerlo bien para poder regularlo», señaló Macron durante la conferencia celebrada en el antiguo complejo industrial del Atelier des Capucines.

El dirigente francés, cuyo país controla la segunda mayor zona marítima del mundo, aseguró que la UE pretende acelerar las negociaciones que se llevarán a cabo en la ONU entre el 7 y el 18 de marzo para lograr un Tratado Global de los Océanos que se ponga en marcha este mismo 2022.

También presente en Brest, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, resaltó que ha habido avances al respecto y pidió un espíritu de cooperación como el mostrado en 2016 para el estatuto del mar de Ross en la Antártida, considerado un refugio de la fauna y la flora marina.

«Eso fue gracias a que Estados Unidos, China, Rusia, la UE y otros países superaron sus diferencias para proteger ese rico ecosistema» repleto de ballenas, focas y pescados, indicó.

La UE liderará esta iniciativa, llamada «coalición de la alta ambición en favor de un tratado en alta mar», junto a otros 16 países, entre ellos Chile y Perú, con importantes zonas marítimas en el Pacífico.

Esa propuesta europea, encabezada este viernes por Macron, recibió críticas de ONGs como Greenpeace. Activistas medioambientales achacaron al dirigente francés tener «un doble discurso» al omitir el daño que generan las actividades de minería en el mar.

Uno de los líderes con un discurso más duro fue John Kerry, enviado especial para el Clima de la Administración de Joe Biden.

«El océano posibilita la vida en la Tierra gracias al oxígeno que proporciona y eso está en riesgo. Estamos cambiando la química de los océanos, mucho más rápidamente de que lo se hizo en millones de años», denunció el antiguo senador estadounidense.

Según Kerry, hay países que «miran a otro lado ante prácticas ilegales» que ocurren en sus aguas y urgió pasar de «las palabras a los actos», conclusión a la que también llegó el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, igualmente presente en Brest.

También hubo llamamientos para que las empresas del sector contribuyan, pues el 90 % del transporte internacional se hace por vía marítima.

Los cuatro directores ejecutivos de las principales compañías de transporte por mar (CMA-CGM, Hapag-Lloyd, Moller-Maersk y MSC) asistieron a la cumbre y anunciaron compromisos sobre la reducción de emisiones en sus flotas.

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